La Universidad de Adelaide de Australia informó sobre las investigaciones de miembros de la comunidad académica de la Universidad del Sureste de China, respecto a un estudio sobre los efectos de la producción de glucosas y resistencia a la insulina bajo el consumo de té negro.
Tongzhi Wu, profesor asociado de la Universidad de Adelaide, indicó que se han encontrado en algunos estudios indicadores que sugieran la reducción del riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes tipo 2, sin embargo, los mecanismos subyacentes a estos beneficios aún no están claros.

El té negro que nace del proceso de oxidación del 100 por ciento de la planta camella sinensis, de origen chino. Esta reacción química provoca sus particulares características como lo son la tonalidad oscura y fuerte olor, que lo distinguen de otros tipos de té.
En el estudio participó una muestra de 436 personas con diabetes, 352 con prediabetes y mil 135 sujetos con niveles normales de glucosa. Se descubrió que los consumidores de té negro tenían un riesgo de 53 por ciento menor de prediabetes y un riesgo del 47 por ciento menor de diabetes tipo 2, en comparación con las personas que nunca habían bebido té negro.
“Los hallazgos sugieren que las acciones de los compuestos bioactivos en el té negro pueden modular directa o indirectamente la excreción de glucosa en los riñones, un efecto que, hasta cierto punto, imita el de los inhibidores del cotransportador 2 de sodio y glucosa (SGLT2), un nuevo antibiótico. Una clase de fármaco para la diabetes que no sólo es eficaz para prevenir y tratar la diabetes tipo 2, sino que también tiene importantes efectos protectores sobre el corazón y los riñones”
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