El subgénero musical conocido como corridos tumbados ha emergido con fuerza, aunque lleva consigo la carga de uno de los problemas sociales más complejos. Este fenómeno cultural fusiona la tradición de los corridos mexicanos con elementos de la música urbana, que ha ganado popularidad especialmente entre la juventud.
Los corridos tienen una rica tradición histórica en México y han evolucionado a lo largo de los años. Estos relatos musicales narrativos han sido una forma importante de expresión cultural, pues documentan eventos históricos, hazañas de héroes locales y temas sociales. El origen de los corridos se remonta a los tiempos de la Revolución Mexicana (1910-1920), aunque sus raíces tienen conexiones más antiguas.

Por su parte, los corridos tumbados introducen elementos contemporáneos de la vida urbana y las historias de la calle.
La narcocultura es un fenómeno cultural relacionado con la glorificación de la vida de los narcotraficantes, que ha existido durante décadas en la música, la literatura y el cine mexicano.
“Existe en México una cultura narco por la fuerte presencia de los cárteles del narcotráfico en la vida mexicana. Hoy se pueden escuchar los narcocorridos, leer narcoliteratura, cine, artes plásticas, arquitectura y ópera”.
Elmer Mendoza, escritor, El Economista, julio de 2014.

Mientras algunos argumentan que los corridos tumbados simplemente narran las realidades del entorno, otros hablan de que se glorifica la violencia, el crimen, así como el estilo de vida asociado con el mundo del narcotráfico, lo que puede contribuir a la normalización de comportamientos perjudiciales.
«Las letras de las canciones impactan entre los adolescentes y jóvenes, quienes son atraídos no sólo por el estilo de vida, sino al asumir como normales los actos sanguinarios para ejecutar a las víctimas, lo que lleva a legitimar la violencia como parte de la cotidianidad del narcotraficante; y aún anhelan reproducir los actos descritos a detalle en las canciones que tienen como referencia la difusión real de las ejecuciones en redes sociales o en espacios como el Blog del Narco, donde se publican videos sobre las inmolaciones por parte de integrantes de las organizaciones delictivas, y que son virales por recibir miles de visitas».
Graciela Baca Zapata, en Aproximación a la narcocultura como referente de la construcción identitaria de jóvenes en México.
La preocupación persiste porque la música puede influenciar a las audiencias más jóvenes y contribuir a la desensibilización de la violencia y la ilegalidad asociadas, lo que impactaría en la percepción de la sociedad sobre este flagelo.
Fotos: Pinterest y captura de pantalla









