Como empresarios es común pensar que lo natural sea que nuestros hijos se dediquen a nuestra misma actividad, suponiendo que de esa manera les hacemos el camino profesional más fácil, el riesgo es matar sus su sed y hambre de lograr sus propias metas.
Recordemos que la empresa sirve a la familia y no al revés. No es lo mismo empresa familiar que familia empresarial.
La empresa familiar es aquella en la que sus miembros se dedican al negocio que fundaron padres o abuelos, en ella es común encontrar «prisioneros», hijos que nunca han querido dedicarse a esa actividad pero por comodidad, sentimiento de culpa o incluso obligación, se dedican a trabajar en ese negocio, este tipo de empresas tienen alto grado de mortalidad.
Las familias empresariales son las que perduran por generaciones, en ellas se cuenta con gobierno corporativo y los integrantes de la familia se dedican a lo que realmente les apasiona y a la par cuidan y crecen el legado empresarial familiar desde la dueñez y no desde el auto empleo.
Recordemos que los sueños de los padres no son los sueños de los hijos, cada quien tiene un propósito en la vida y como miembros de la familia nos corresponde impulsarlos y procurar que sean felices y plenos.
Es clave reconocer las etapas de una empresa de familia:
- La etapa de creación y viabilidad económica, le corresponde a la primera generación, que lo hace con enormes sacrificios.
- La etapa de crecimiento que le corresponde a la segunda generación, le corresponde preparase y lograr equilibrio de vida.
- La etapa de consolidación e institucionalización, le corresponde lograr el éxito a la par de plenitud y balance en la familia.
Si en la familia hay vocaciones empresariales que coinciden con la de la empresa que fundamos, es una gran bendición ya que un familiar puede trabajar en la empresa, pero si hay familiares cuya vocación es distinta, también es una bendición y nos corresponde impulsarlos y a la par formar a ambos como estrategas de la empresa de la familia.
Recordemos que no es lo mismo dueñez que auto empleo.
La meta de un líder de familia empresarial es generar paz, planitud y prosperidad en sus integrantes.










