El posible certificado de defunción de Jesucristo es impresionante. El Doctor Jorge Valenzuela, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Monterrey, México, indicó que el documento estaría expedido por “muerte por paro cardiovascular y respiratorio, debido a choque traumático e hipovolémico, todo causado por la crucifixión.
Otros factores involucrados en la muerte fueron la deshidratación, arritmia del corazón producida por estrés, derrame pericárdico por acumulación de agua entre el corazón y el pericardio, derrame pleural inducido por los traumatismos y coagulación intravascular diseminada, es decir, la sangre se coagula y por lo tanto no hay flujo.
El Médico dijo que la flagelación que sufrió Jesucristo no se realizó con un látigo de cuero, sino que se realizaba con uno que cuenta con varias extensiones que al final tenían incrustados huesos de borrego y bolas de plomo.
Al flagelar, el hueso corta la piel y la bola de plomo golpea al tejido. Esto produce contusiones y laceraciones y los tejidos flagelados terminan como masas de músculos, de tendones abiertos, sangrando, que genera mucho dolor, indicó.
Para Valenzuela, esta pérdida de sangre contribuye más adelante a un choque hipovolémico, que es el colapso del sistema circulatorio.
Señaló que los romanos perfeccionaron la técnica de la crucifixión para producir el máximo dolor y que la persona muera lentamente, que su agonía sea prolongada; en la posición que colocaron a Jesucristo es extraordinariamente difícil respirar.
Esto sucede porque en esa postura la persona tiene que apoyarse en los pies y tiene que tratar de subir su cuerpo hacia arriba apoyándose en las muñecas que tienen clavos. Todo esto va inhibiendo la expiración y va haciendo que la persona retenga CO2.
Lo anterior debe llevarnos a reflexionar en estos días santos.
Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









