Sí, lo sé, estoy muele y muele con los candidatos a la Presidencia Municipal y con el Instituto Electoral del Estado para que organice un debate entre ellos, un intercambio de ideas y propuestas respetuoso, bajo la organización imparcial y ciudadana del IEE nos debería permitir contar con más información para reflexionar y decidir el sentido de nuestro voto el próximo 2 de junio.
Pero después del espectáculo escolar organizado por el INE el pasado domingo con las candidatas a la Presidencia de la República, como que ya no queda uno tan seguro de que sea muy buena idea dedicarle tiempo, dinero (tan poquito que se nota), y algo de esfuerzo a este ejercicio democrático de comunicación electoral.
No es mi intención contradecirme con mi columna de la semana pasada, verdaderamente creo que en una democracia saludable votar no es suficiente, hay que hacerlo informado, y los debates son un ejercicio de información que debería permitirnos contrastar las diferentes propuestas y personalidades de cara a nuestra gran fiesta electoral.
Pero es que lo que vimos el domingo, lo diré amablemente, dejó infinitas áreas de oportunidad. No hay ni por dónde empezar, pero ya encarrerado el ratón vamos primero con el árbitro; finalmente el recorte presupuestario al que fue sometido el IEE con el fin de comprometer su operación y autonomía se notó en la producción, todo salió mal o falló, sólo falto que la escenografía se derrumbara porque se despegó el diurex con el que la armaron. Entiendo que faltó dinero, pero también faltó voluntad y creatividad. No todo es dinero, se pueden hacer las cosas con dignidad.
Los conductores estuvieron en su papel, uno discreto y eficiente, otra con un poco de afán protagónico es declarada ganadora del debate en las redes. Importante que ambos renunciaron al pago de 150 mil pesos por su participación, se agradece el detalle, lástima que el INE no invirtió esta lana en la producción.
Las dos candidatas dejaron pasar una oportunidad para posicionar y aterrizar sus propuestas, claro que esperamos algo de combate verbal, más aburrido sería si no, pero siempre será mejor un equilibrio entre los ataques y las propuestas, los “comos” también deberían ocupar algunos de los minutos que tienen para expresarse.
La candidata del oficialismo demostró preparación y cero empatías, con una armadura a prueba de bombas, no reaccionó a nada, algunos temas y acusaciones son brutales, son indefendibles, los hemos atestiguado diariamente, y ella no tuvo empacho en desentenderse o negarlos, si para algunos esto es una victoria…
La candidata de la oposición venía muy acelerada, se notaba nerviosa y reaccionaba, aunque manejó bien sus tiempos combinado ataques y propuestas. Conforme avanzó el debate se asentó un poco y mejoró su participación, sobrevivió para pelear otro día.
El candidato del oficialismo, ustedes lo saben, demostró una vez su experiencia en la tribuna, sin nada que perder o ganar podía decir lo que fuera y repartir lo que quisiera sin mayor consecuencia, salvo los memes provocados por ese rictus de sonrisa. Cumplió.
A mí no me queda claro quien ganó, tratando de ser romántico diría que ganó la democracia, al final es un ejercicio que provoca a los ciudadanos a pensar, comentar, criticar y, aunque involuntariamente, a reír.
Al final suma, y los ciudadanos deberíamos ejercitar nuestra resiliencia y seguir viendo los debates, impulsándolos, contrastando personalidades y propuestas, criticando, involucrándonos en las conversaciones.
Al INE le queda la tarea sencilla de armar mejor el evento, no les creamos que todo es lana, échenle ganas. Y la tarea compleja de trabajar en el formato, una dinámica que incentive más las respuestas, ágil, interactiva, que involucre a la audiencia.
A los candidatos les queda la enorme tarea de prepararse mejor, de encontrar las palabras precisas para explicar sus propuestas, de señalar los puntos débiles de sus oponentes de forma más creativa, inteligente. Quizás un debate no cambie el sentido de la elección, pero seguro que hay votos que cambiaron de lado el domingo y en una elección como la que se viene todo suma, incluso un debate.
Por cierto, sobre nuestras cartas para solicitar un debate entre los candidatos a la Presidencia Municipal de la capital del estado, sólo Mario Riestra de la Coalición “Mejor rumbo para Puebla”, ha enviado su formal carta el IEE para pedirlo.
Aunque Rafael Cañedo de Movimiento Ciudadano y José Chedraui de la Coalición “Sigamos haciendo historia” dijeron que le entraban con gusto y que no le tienen miedo a nada, la verdad es que al día de hoy ninguno a enviado su petición al IEE.
Puebla debe tener la oportunidad de votar lo mejor informado posible. Si queremos una democracia participativa nos toca a nosotros, los ciudadanos, hacer que suceda.
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