Finalmente ocurrió, nos apropiamos de los debates presidenciales. Los que en 1960 fueron una innovación en la “massmediada” sociedad estadounidense se han transculturado, tropicalizado, y memetizado. Ni las especificidades de la sociedad estadounidense de entonces, ni cómo han ido cambiando los debates en ella desde entonces son nuestro interés. Sí que tomó treinta y cuatro años se perdiese el asomo de decencia por parte de los partidos políticos mexicanos y vía mímica de micos se adoptasen como si quisiesen decir algo en una sociedad profundamente fraudulenta, simuladora, y perversa como la mexicana. Nadie creía el proceso era democrático, ni que las elecciones podían sino estar amañadas y aun así en 1994 se prestaron a la farsa tres fantoches. Dado su carácter inaugural despertó el morbo y fue visto como un acontecimiento.
Posteriormente se reiterarían hasta la náusea y de ellos se recordarían los bloopers pues no eran sino barato entretenimiento residual para audiencias pasivas. Es por los memes—sesenta y cuatro y treinta años después respectivamente—que el primer debate presidencial de 2024 puede decirse ha dado carta de naturalización en México. No sólo que se estuviesen produciendo memes “al toque”, sí que todo estuvo pensado para reducirse a memes. Eso implica desde la aberrante decisión del INE de confiar en el jesuita ITESO para hacer la jesuítica (en el sentido de hipócrita o disimulada) mala obra de “recibir” preguntas de la “sociedad civil”, seleccionarlas, editarlas y sembrarlas a modo. El tufo fue tal que los equipos de las candidatas y el polizonte que las terció se prepararon para ignorarlas. Amañadas, demagógicas y babeantes, no merecían otra cosa que desprecio. Por ende, las dejaban pasar tras gestos de asco, hastío, o burla. De la misma manera los presentadores, que en la vida cotidiana se ostentan como periodistas, parecieron más edecanes o maestros de ceremonias moderando a tres desenfadados personajes que, pitorreándose del ejercicio, buscaban darse a conocer vía desplantes, gestos y ocurrencia
Las mediciones de rating no dejan lugar a dudas, la audiencia cautiva de la televisión abierta se vio ensanchada por tránsfugas del cable y streaming. No importa lo asquerosa que fuese la oferta, lo importante era desmenuzarla y despedazarla en memes mamalones. Así, es que en ellos “El Máynez” es el Yeri Mua de la elección. Logró lo que parecía imposible, que se recordase su segundo apellido como nombre de guerra y comience a jugarse con sus derivaciones de “mai” o (Lyn) May. Falso, superficial, ridículo, como es, logró que se olvidase su chapulineo y que lo chaquetón sea motivo de chacota antes que para champarle su condición abyecta. No es ningún descubrimiento sólo apuesta a mantener el registro del partiducho del expresidiario que regentea su compadre incestuoso. No representa a nada ni a nadie, sólo está para hacer la ingrata chamba de esquirol y de paso “chentarse” a los jalisquillos (que sí trataron de hacer algo más que cachar granizo con el partido).
Gálvez a su vez perdió la oportunidad de mostrar credibilidad mínima. Acusada de ser botarga, achichincla, y mandadera del “Señor X.” hasta la X perdió. En la red de idéntico nombre fue rebautizada como Chóchil y simplemente no hay manera de rescatar su candidatura. El PAN mantendrá la distancia concentrándose en las elecciones locales, mientras que es dable una desbandada del PRI. El PRD no existe sino en los atavismos degeneracionales de una minoría reaccionaria y probablemente pierda el registro con ella. Además de endeudar al país con monederos electrónicos, fue incapaz de evitar los errores de López Obrador en sus debates. Lo que para él era permisible, para ella no. El mayor es querer ir tête à tête pues, él es un protagónico chespiritiano, ella una actriz de reparto en “La Rosa”. En contraste, Sheinbaum consolidó sus papeles. Nadie duda lo ladina de “la incondicional” como magistralmente lo resumió Rascón Banda en MÁSCARA CONTRA CABELLERA: “a los titiriteros que pagan la entrada, yo me llamo Traidora y me muero por ti” sino que el intento de Gálvez de abaratarla con el mote “Dama de Hielo” le sentó de perlas. Ahora ya no es seca, ya no es meca, ya no es parca, es “fría como el viento, peligrosa como el mar”. “Hielo ardiente” que se la debe tener guardada a quienes la han menospreciado, vilipendiado, y subestimado. Primero a los de su movimiento maniatándola en la ciudad de la mugre, después al mismo círculo del presidente y finalmente a los que osen ponerse enfrente. De hecho, no se despeinó sus alaciados rulos y se conformó con un asalto de sombra pues ninguno le dio para sparring.
Entre los pandits corre la idea que todos perdimos con el debate, pero eso es ignorar que una democracia tan contrahecha, corrupta, vernal y criminal como la que se formó en el IFE/INE no da para más. El debate es el correspondiente entretenimiento no para quiénes “se compraron las acciones de esta farsa”, sí para los que gozan mostrar su repudio contra ella a punta de momazos.









