La luz es la fuente de la existencia humana, es la energía proporcionada por nuestra estrella y que permite el desarrollo y la evolución de la vida en nuestro planeta.
La luz proporcionada por el sol está compuesta por tres tipos de radiaciones del espectro electromagnético: radiación ultravioleta, luz visible y radiación infrarroja. La Comisión Internacional de Iluminación (CIE, por sus siglas en francés) define a estas tres radiaciones como el espectro óptico de la luz.
La mayor parte de la radiación ultravioleta es filtrada por nuestra atmósfera y se considera dañina ya que es capaz de destruir las células vivas; de hecho cuando nos asoleamos sin protegernos adecuadamente, la piel se irrita debido a que las células son destruidas por la luz UV, esto produce irritación que eventualmente se alivia mientras las células son renovadas. Debido a esto suelen usarse lámparas de luz UV como un medio de desinfección.
La luz visible es aquella que es perceptible por el ojo humano, el cual ha evolucionado para percibir los colores y sus contrastes, permitiéndonos comprender nuestro entorno; bien sabido es que la mayor parte de la información que procesa el ser humano es captada a través de los ojos como luz visible. En los últimos 150 años el ser humano ha modificado sus horarios de vigilia con la invención y uso de sistemas de luz artificial, siendo las más eficientes y modernos los diodos emisores de luz (LEDs).
La radiación infrarroja, en su conjunto, es calor que ingresa a nuestro planeta y debido a su rotación y a nuestra afortunada distancia al sol, es posible que la Tierra se mantenga en condiciones de temperatura favorables para la vida. La radiación infrarroja también suele emplearse como codificador de señales en controles remoto, sensores de temperatura y otras aplicaciones.
Otras radiaciones del espectro electromagnético conocido son las ondas de radio, las microondas, los rayos X y los rayos gamma (también conocidos como rayos cósmicos). Algunos especialistas consideran que estas radiaciones también son luz y tienen amplias aplicaciones en nuestra vida diaria: comunicaciones, medicina y salud, medición y detección, generación de energía, exploración del universo y muchas más.
El 16 de mayo, Día Internacional de la Luz, conmemoramos la importancia de las radiaciones electromagnéticas en el desarrollo de la vida y de la humanidad, sin éstas sencillamente no existiríamos; no solo somos polvo de estrellas, también somos luz.









