Quienes votaron por la continuidad del gobierno en turno de manera legítima, pues hasta esta fecha se siguen encontrando graves irregularidades en el conteo de votos que ponen en entredicho el trabajo de la autoridad electoral, ¿estarían plenamente conscientes de los problemas que se avecinan con las propuestas de reforma que plantea el oficialismo?
La primera de ellas, misma que derivó de una «encuesta» a todas luces a modo, busca destruir el Poder Judicial, el único que se ha mantenido independiente en México, toda vez que otros organismos han sido sometidos a la voluntad del presidente en turno, Andrés Manuel López Obrador.
Dicha reforma que se busca aprobar en el mes de septiembre, cuando entre en funciones la nueva legislatura en la Cámara de Diputados, además promovería el despido de los actuales jueces, magistrados, y seguramente tocaría las estructuras.
Al respecto, la agencia antidrogas de los Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés) advirtió que con la reforma al Poder Judicial se podría abrir la puerta para que el narco mexicano postule a sus abogados y juristas como candidatos a ministros, magistrados y jueces, ya de por sí quien se ha apoderado de gran parte del territorio nacional y tiene influencia sobre una cantidad importante de alcaldes en México.
En respuesta el presidente mexicano reclamó a la DEA y dijo que no «metieran su cuchara» en asuntos que le competen solamente a la nación, pero no negó los dichos, es decir, no garantizó en algún momento que los grupos criminales no tendrían injerencia en la elección de los integrantes del Poder Judicial.
La DEA señala que el narcotráfico tiene experiencia en ganar elecciones, por lo que no descarta que los grupos de Jalisco Nueva Generación, Sinaloa, Del Golfo, Noroeste y otras, postulen y ganen, según reveló hace unos días Salvador García Soto en su columna en El Universal, con información de lo que sería un memorando interno para directivos de la agencia antidrogas.
De por sí el crimen se ha ido apoderando de la política, tan es así que el Ejército Mexicano ya no defiende la soberanía nacional y trabaja como ayudante de los desplazados en estados como Chiapas, en lugar de enfrentar a la delincuencia, porque la orden desde Palacio Nacional ha sido abrazarla.
Si los pronósticos de la DEA se cumplen, México será más parecido a Irán donde los líderes religiosos son políticos con vínculos con el terrorismo, que a Dinamarca, y la justicia tenderá a diluirse.









