Apenas habían pasado unos días, iniciábamos nuestras reflexiones sobre la jornada electoral del 2 de junio y sobre el modelo de país que tendríamos a partir de que las autoridades recién electas tomaran posesión de sus cargos, cuando empezó a surgir un término en las conversaciones y en los análisis sobre los resultados de la elección, este término era el de la SOBREREPRESENTACIÓN.
Comenzó primero como algo que se mencionaba de rebote, tangencial, luego se fue integrando a los análisis y debates, y conforme fueron pasando los días pasó a convertirse en el protagonista y a ocupar el centro de las conversaciones políticas, columnas periodísticas y sumando a los ciudadanos de a pié.
Gracias al apoyo de los expertos de Coparmex, de nuestros amigos en la Barra de Abogados y de actores ciudadanos especializados, me voy a tirar al agua con este tema, esperando aportar un poco a la conversación y clarificar el papel de la Coparmex y la Sociedad Civil en todo esto.
Primero, es muy importante dejar en claro que el voto popular decidió contundentemente que la primera fuerza política sea la coalición que encabeza el partido MORENA, eso no está en juego. Segundo, es inobjetable que, en los hechos, las coaliciones políticas funcionan como un partido único. Tercero, nuestra democracia está diseñada para funcionar a partir de consensos, y para evitar que una mayoría aplaste las voces de las minorías se asignan algunas curules a aquellas fuerzas políticas minoritarias que también representan a millones de ciudadanos, para darles voz y peso en las decisiones más trascendentales del país. Estos son los llamados Diputados de representación proporcional, plurinominales o simplemente “pluris”. Hasta aquí todo bien, pero la dinámica política a partir del resultado electoral ha llevado a que la cosa se tuerza un poco.
Estamos inmersos en un contexto político en el que existe la posibilidad de que una coalición política que ganó la elección con un 54% de los votos en el congreso, ocupe el 75% de las curules y con ello disponer del control absoluto de la cámara de diputados, aplastando a las otras fuerzas políticas y la representatividad que obtuvieron de los ciudadanos que los votaron.
Esta sobrerepresentación de la coalición ganadora afecta la decisión de los ciudadanos que votaron por otras opciones, cuyos representantes, en lugar de ocupar el 46% de la cámara baja se verán subrepresentados con sólo el 25% de las posiciones, para que se den una idea, números más, números menos, esto significaría que la Coalición ganadora obtendría un diputado por cada 80mil votos, mientras que la oposición obtiene un diputado por cada 200mil votos, esto es inequitativo y no refleja la voluntad popular ejercida en las urnas.
La representación proporcional garantiza que los partidos reciban asientos en el congreso proporcionales a los votos obtenidos, lo que no se gana en las urnas no puede obtenerse por decisiones ajenas, debe respetarse el principio de pluralidad para que las minorías tengan posibilidades de participar en las decisiones trascendentales del país.
Para evitar abusos y transgresiones a este principio, el artículo 54 constitucional establece límites claros a la sobrerepresentatividad. En primer lugar, establece que ninguna fuerza política podrá contar con más de 300 diputados (sumados los de elección directa y los “pluris”), también señala que en ningún caso un partido político podrá contar con un número de diputados (ídem) que exceda 8% porcentuales de su votación nacional.
Por eso es muy importante que la discusión para la asignación de diputados plurinominales se analice a fondo y se discuta con todos los argumentos si una coalición, que en los hechos funciona como un solo partido político, se sujeta a estos supuestos establecidos en la constitución.
A la Coparmex, barras de abogados y a muchas y diferentes Organizaciones de la Sociedad Civil nos parece lógico que si el INE ya considera a una coalición como a una unidad política única para limitar los gastos de campaña y evitar que esté por encima de un partido político, es lógico y coherente que esta misma consideración se aplique en otros aspectos del mismo proceso electoral, como evidentemente es la asignación de “pluris” y evitar la sobre representación.
El argumento para defender esta sobrerrepresentación por parte de la coalición ganadora, del mismo presidente y algunos miembros de su gabinete tiene que ver con una interpretación que fue avalada por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en el 2018 y que ahora se considera como una interpretación que no contempla el origen de la disposición constitucional, su sentido y lo que ha dicho la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre el tema de la representación proporcional y, por supuesto, la razón de ser de la norma.
Ante esto parecería que ver a la coalición ganadora entrando en una batalla de este calibre, por unos cuantos diputados, no se justifica, sobre todo cuando ya tienen mayoría, además con esto están operando en contra de que se refleje de manera justa y proporcional lo que los ciudadanos expresaron en las urnas. Pues lo hacen porque básicamente, sin esta sobrerepresentación, la coalición ganadora no alcanzaría la mayoría calificada que necesita para sus reformas constitucionales, entre ellas la del Poder judicial, uno de los 3 pilares en donde se asienta nuestra república.
Y por nuestra parte, desde la Coparmex no estamos en contra de reformar nuestra constitución, a lo largo de su historia la hemos cambiado más de 800 veces, va más allá, se trata, en primer lugar, de respetarla. Y, cuando es necesario, cualquier reforma constitucional debe considerar equitativamente a todos los mexicanos, no podemos permitir que esta responsabilidad caiga en una sola fuerza política sin considerar a la pluralidad de todas las fuerzas políticas. Se trata de que nuestra Carta Magna no sea propiedad de una sola fuerza política, nos pertenece a todos, y de manera equitativa todos debemos participar.
La composición del congreso y el papel de los diputados es fundamental para garantizar un fiel reflejo de la diversidad de opiniones, por eso, desde nuestro papel como ciudadanos, instamos al INE y al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación a respetar los principios constitucionales, asegurar la transparencia y la legalidad en la asignación de curules en la cámara de diputados y evitar distorsionar la verdadera representación política electa por los ciudadanos.
Fortalezcamos la Democracia Mexicana respetando la voluntad de todos los mexicanos, garantizando así un futuro más justo y equitativo para nuestro país.
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