Francesc Xavier Medina Luque, catedrático del Centro de Antropología de la Alimentación de la Universitat Oberta de Catalunya, indicó que para entender por qué consumimos tanta carne en la actualidad, hay que comprender el recorrido histórico.
La carne siempre ha tenido presencia en la dieta mediterránea, primero por su ausencia y deseo y ahora por su presencia y abuso; siempre ha sido un alimento muy valorado y de difícil acceso a lo largo de la historia, pero a partir de la revolución industrial alimentaria, en la segunda mitad del siglo XX, la carne bajó de precio.
De repente, un alimento muy valorado e inaccesible se puso al alcance de la mayor parte de las personas, el resultado de este cambio está en nuestros platos todos los días y tiene forma de filete.
Señaló que estamos comiendo carne a unos niveles que no se habían dado nunca a lo largo de la historia y quizá por eso están surgiendo ciertas afecciones que tienen una relación directa con la alimentación.
Hay algo de identitario en el consumo de carne. Las reacciones desde ciertos sectores sociales ante las recomendaciones científicas han sido viscerales. Quizá porque toca algo que asociamos con la infancia, con lo festivo. Quizá porque las recomendaciones, en algo tan íntimo, escuecen más. “Pero la carne fue un alimento identitario también en el pasado”, recordó.
Entonces era una señal de clase, pues solo los más pudientes se la podían permitir. Y también entonces había enfermedades relacionadas. Tener gota era una enfermedad de clase alta, pero seguía siendo una enfermedad, finalizó.
Ahora ya sabe usted porque un gran número de personas consume carne y lo seguirá haciendo.
Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









