Venezuela era uno de los países más ricos de América Latina antes de la llegada de Hugo Chávez Frías como mandatario de esa nación, tan es así que era denominada el «millonario de América» o la «Venezuela saudita».
El desencanto de las democracias tradicionales, comandadas por ciertos partidos políticos, permitió el ascenso de un joven líder que se veía lejos de la clase política y más cercano al pueblo, Chávez, quien en el año de 1998 ganó las elecciones presidenciales y desde el primer momento de su mandato desmanteló las instituciones y debilitó el régimen democrático.
La polarización social, la violencia y la desigualdad políticas fueron los ejes de su gobierno, que se mantienen hasta este día en niveles vergonzosos. La pobreza extrema alcanza a dos de tres venezolanos, existen más de 7 millones de personas desplazadas de su lugar de origen y prácticamente la oposición ha desaparecido.
El sistema político que permitió la alternancia fue desmantelado para que nadie más accediera al poder y se basó en crear una nueva Constitución, al Consejo Nacional Electoral (CNE) en sustitución del Consejo Supremo Electoral (CSE), mientras que el proyecto del socialismo del siglo XXI permitió que las instituciones democráticas cayeran, en tanto los medios de comunicación fueron censurados.
Han pasado 26 años en los que el pueblo venezolano ha vivido el «chavismo», en el que existe un control casi absoluto de la ciudadanía de esa nación, que no ha visto más que un aumento desmedido de pobreza, violencia, falta de oportunidades y precariedad en sus condiciones de vida.
Por ello este 28 de julio, millones votaron para terminar con el régimen autoritario que comanda Nicolás Maduro, quien dicho sea de paso controla el CNE, organismo que anunció después de la media noche de este lunes que Nicolás Maduro había ganado las elecciones con el 51.2 por ciento, mientras que el principal candidato opositor, Edmundo González el 44.2 por ciento, sin publicar el conteo completo de votos y con varias inconsistencias en las estimaciones estadísticas.
El gran pueblo venezolano organizó protestas en todo el país para revertir el resultado de la elección que fue discutida en la Organización de Estados Americanos (OEA) con la ausencia de México; sin embargo, ayer el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, reconoció el triunfo de la oposición.
Los mexicanos deben verse en el espejo de Venezuela.









