Seguramente usted sabe, ha oído o leído que el lema de los Juegos Olímpicos en latín es Citius, Altius, Fortius, que traducido al español quiere decir Más Rápido, Más Alto, Más Fuerte.
¿Sabía usted que dicho lema, utilizado por primera vez en los Juegos Olímpicos de 1896, en Atenas, Grecia, tiene relación y origen con la Iglesia Católica?
De acuerdo a la publicación Desde la Fe de la Arquidiócesis de México, más allá de que el Barón Pierre de Coubertin naciera en el seno de una familia católica, de que fuera alumno de padres jesuitas y de que en algún momento de su vida pasara por su cabeza el tomar las órdenes sagradas, este noble hombre francés tenía un gran amigo, el Padre Henri Didon, un sacerdote dominico con fama de gran predicador.
Fue precisamente el padre Henri Didon quien creó el lema oficial de los Juegos Olímpicos; el proyecto deportivo del Barón Pierre de Coubertin en realidad era modesto, pues quería reunir a alumnos de la escuela pública con los de escuelas católicas en una justa deportiva.
La iniciativa fue tomada por el Padre Henri Didon, pues para él, era fundamental la conciliación entre la Iglesia y la sociedad moderna de su tiempo.
Para dar inicio, el fraile dominico hizo bordar en los uniformes deportivos de los alumnos el lema Citius, Altius, Fortius, que una vez que la justa deportiva se internacionalizó fue utilizado como eslogan Olímpico, desde los primeros juegos en 1896, hasta hoy cuando se celebra la XXXIII edición en París, Francia.
En abril de 1896 se llevaron a cabo por primera vez los Juegos Olímpicos de la era moderna, cuya sede fue Atenas, Grecia, por iniciativa del Barón Pierre de Coubertin, bajo un lema creado dos años antes.
Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









