Iniciamos recio, mucho se nos cuestiona a algunos de los organismos de la sociedad civil, como la Coparmex, sobre si somos una oposición al gobierno en turno, o si nos oponemos a todo, o si tenemos un interés político en favor de un partido u otro. O como recientemente me dijeron; que no dejamos pasar una.
Lo aclaro brevemente y vamos enseguida al tema de esta semana. La COPARMEX es un Sindicato Patronal independiente y apartidista, donde empresarios de todos los sectores y tamaños, unidos por un profundo compromiso con México, se afilian de manera voluntaria para ser representados en los ámbitos, laboral, económico, social y político, dentro y fuera del país.
Nuestra independencia, fuerza y autoridad moral se sustenta en la representación directa de más de 36,000 empresas a nivel nacional, con las que generamos unos 4.8 millones de empleos y somos responsables del 30% del PIB, pero sobre todo se sustenta en valores y principios muy claros que nos comprometen y enfocan en nuestra misión: contribuir al establecimiento de condiciones para la prosperidad de todos los mexicanos.
Estas condiciones tienen que ver con temas como la inseguridad y violencia en la que vive gran parte de nuestra población, tienen que ver con las decisiones políticas y económicas de los gobiernos, tienen que ver con un sistema educativo de calidad que forme a nuestros niños y jóvenes para competir en el mundo, tienen que ver con un sistema de salud público capaz de atender adecuadamente a la población, tienen que ver con un estado de derecho pleno, tienen que ver con democracia, básicamente, tienen que ver con garantizar los derechos y las libertades conquistadas para todos los ciudadanos.
Dicho esto, que nos involucremos en temas que a priori no parecerían ser del ámbito empresarial tiene todo el sentido del mundo cuando analizas lo que somos y para qué estamos. Es más, si revisamos nuestra historia, sin filias ni fobias, encontraremos muchos momentos en los que hemos reconocido y acompañado a gobiernos de todos los partidos e ideologías, en sus decisiones políticas, en coyunturas importantes, en acciones, en programas, etc. y por supuesto que también encontraremos muchos momentos en los que hemos decidido no caminar juntos, en los que señalamos, en los que alzamos la voz y proponemos alternativas. Reitero, esto lo hemos hecho con gobiernos de todos los partidos y todas las corrientes políticas, a nivel nacional y a nivel local.
Por lo que, sin duda, no somos oposición, somos contrapeso. Y no cualquier contrapeso, somos uno legítimo, congruente, valiente, representativo, que siempre está a favor de las mejores causas de México, provengan de donde provengan.
Ok, ahora sí vamos al tema. En la Coparmex no nos oponemos a cambiar nuestra Constitución, lleva más de 800 cambios, así que no es que esté tallada en piedra. Evidentemente hay que ir adecuándola a los tiempos, a los nuevos derechos, obligaciones y necesidades de la sociedad.
Por lo que reformar desde la constitución al Poder Judicial no sólo es deseable, es necesario, es más, es urgente, pero no tanto como para que, aprovechando una mayoría sobrerrepresentada en la Cámara de Diputados, empujen una reforma judicial que, dejando de lado algunas barbaridades que propone o que vulnera derechos laborales de los trabajadores del poder judicial, sólo representa una visión, un grupo y un interés político. Que no ha sido discutida con otras fuerzas, que aunque minorías, tienen la representación de millones de mexicanos que les votaron, y que podría comprometer la independencia del poder judicial.
La Coparmex, en congruencia, alza la voz y expresa que esta propuesta de reforma judicial representa una amenaza significativa para la estabilidad social y económica en nuestro país, ya que no sólo afecta a la población en general complicando más su acceso a una justicia pronta y expedita, también compromete la llegada de inversiones y el crecimiento empresarial al contaminar políticamente al poder judicial, debilitar el Estado de Derecho y minar la certeza jurídica que son la base del crecimiento y desarrollo.
Pero no somos los únicos, en este mismo sentido se han manifestado organizaciones como la Asociación Nacional de Abogados de Empresa, la Academia Mexicana de Derecho Fiscal, el Colegio de Abogados de México, la Barra Mexicana de Abogados, el Consejo Nacional de Litigio Estratégico, entre muchas otras, y más importante aún, esta reforma también es rechazada por jueces, magistrados y colaboradores sindicalizados del poder judicial, a tal punto que desde el lunes pasado iniciaron un paro de labores nacional e indefinido, además de preparar otras acciones legales y sindicales. Rechazo y acciones que reflejan una profunda preocupación por la división de poderes y la integridad del sistema judicial.
Y es que esta reforma propone cada cosa que de verdad nos hacen dudar si su origen no viene de las vísceras y el revanchismo de un poder sobre otro. Sin ir más lejos, la propuesta de elegir a jueces y magistrados por voto popular, en primer lugar, podría llevar a un despido masivo de profesionales altamente calificados, reemplazándolos con personas cuyo mérito sea una popularidad electoral (ya vimos que un magistrado bueno para el TikTok no necesariamente es profesional), lo cual no sólo comprometería la independencia judicial, sino que también afectaría gravemente la confianza en el sistema legal, un pilar fundamental para atraer y mantener inversiones en el país.
Por ello es imprescindible que, desde la ciudadanía, los sectores empresarial, social y académico, levantemos la voz para hacer un llamado a todos los actores involucrados a redirigir la discusión hacia una reforma judicial que realmente fortalezca nuestro sistema de justicia.
El que sea una reforma necesaria, urgente, no quiere decir que se haga a la carrera, como lo hemos dicho anteriormente. Sólo a través de un debate profundo y consensuado, se podrá garantizar una reforma que respete la independencia judicial, proteja los derechos laborales y mantenga la confianza en nuestras instituciones, que se enfoque en los poderes locales y fiscalías, además de reconocer la carrera judicial como una fortaleza y asegurar que la justicia llegue a cada mexicano. No es a través de decisiones apresuradas, revanchistas o mal concebidas que comprometen la estabilidad y el desarrollo social y económico de México.
La próxima semana platicamos sobre las propuestas que desde la Coparmex hemos venido discutiendo con distintos organismos y expertos de la sociedad civil, con la intención de fortalecer nuestro sistema judicial y las instituciones que lo hacen posible.
¡Un abrazo!
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