México tal como lo conocíamos está a un escaño de desaparecer, con la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) que avaló la mayoría calificada para Morena y aliados la noche de este miércoles en la Cámara de Diputados, los cambios a la Constitución serán inevitables.
Si algo caracterizó al sexenio del presidente Andrés López Obrador fue la falta de apertura hacia otras corrientes políticas a quienes ha calificado siempre como adversarios, por lo que una negociación será poco probable.
Dos senadores del extinto Partido de la Revolución Democrática (PRD) prefirieron esta semana ir a Morena que moverse a las bancadas de sus aliados, Sabino Herrera y Araceli Saucedo, justificaron su adhesión al partido guinda con el argumento de ser de izquierda, por lo cual el Senado está a un lugar de ser controlado por el oficialismo.
El plan del socialismo del siglo XXI es una película que ya se ha visto y la primera gran reforma de quienes enarbolan esta doctrina en América Latina es ir en contra del sistema de justicia de los países, por lo que se espera que la puesta en marcha de esta perjudicial modificación a la Ley quede consumada en esta nueva legislatura.
A pesar de las advertencias internacionales, el ex presidente de Venezuela, Hugo Chávez, avanzó sobre el máximo Tribunal Constitucional, al que sometió en el año de 1999, y fue así como inició el deterioro sin reversa de las instituciones de la República.
Eso mismo ocurre hoy en México, Morgan Stanley ha degradado la recomendación para invertir en el país por la reforma al Poder Judicial, Citibanamex advirtió riesgos por la modificación a la ley y la sobrerrepresentación de Morena en el Congreso, mientras que la agencia Fitch Ratings señaló que la aprobación podría impactar negativamente a la nación.
Las embajadas de Canadá y de Estados Unidos han señalado que la elección por voto directo de jueces representa un riesgo para la democracia, la ONU ha solicitado reconsiderar la iniciativa presidencial, ante las implicaciones para la independencia judicial en México.
Esto ya ha acontecido y las consecuencias son conocidas, para aquellos que dudaban de que México se convertiría en Venezuela, están a punto de vivir la transformación hacia una mayor pobreza, violencia, falta de justicia, transparencia, así como libertad política, religiosa y personal. El fin de la democracia mexicana está en marcha.









