Este 9 de octubre se cumplieron 57 años de la muerte del legendario guerrillero cubano argentino, Ernesto Che Guevara, la figura más emblemática de la Revolución Cubana, cuya imagen todavía se recuerda.
En Puebla Capital vivió desde joven el Doctor Moisés Abraham Baptista, nacido en Sucre, Bolivia pues llegó a México a estudiar, conoció Puebla, se quedó y falleció en 2023. Fue un destacado oncólogo y quien realizó la autopsia en Valle Grande, Bolivia, al Che Guevara, pues era el encargado de la clínica a donde llevaron su cuerpo.
Vale la pena leer un resumen del capítulo 6 del libro inédito aún, titulado Yo Hice la Autopsia al Che Guevara, escrito por quien esto escribe, donde Moisés Abraham narra cómo se enteró de la captura del guerrillero:
La Captura del Che Guevara. A los 39 días del abatimiento de Tania acaecido el 31 de agosto de 1967, el Che Guevara fue capturado el 8 de octubre y ejecutado en La Higuera el 9 de octubre.
El doctor Abraham cuenta las informaciones que llegaban a Vallegrande cuando fue capturado el Che Guevara por el ejército boliviano en La Higuera, distante a 63 kilómetros y ejecutado al día siguiente.
El médico boliviano, nacionalizado mexicano, relata lo que sabía. Las noticias de primera mano, se intercambiaban con el personal del hospital, los soldados y los oficiales. El relato de lo que se enteró de primera mano el doctor Moisés Abraham es el siguiente:
Cuando apresaron al Che Guevara las primeras informaciones y comentarios eran de que había muerto en combate en la cañada del Yuro, pero no fue así. Cerca está La Higuera, un caserío de adobe y techos de paja que lo sigue siendo a la fecha. La escuela donde estuvo preso el Che, tenía techo de teja. Lo apresaron y después lo mandaron matar. Inclusive esa noche cuando estuvo en La Higuera, el comandante del Batallón de Ingenieros Militares Pando, de apellido Selich mandó un telegrama a las autoridades que decía: ‘Papá está enfermo, esperamos órdenes’.
Y al día siguiente el Che fue asesinado. Mucha gente en Vallegrande y en el hospital del Señor de Malta, sabían que dicha clave era la orden de matar al Che Guevara. La orden la dieron en el mando militar en Vallegrande. Había mucha gente de la CIA. Fueron ellos y los Boinas Verdes los que empezaron a preparar al Ejército de Oriente de Bolivia y estaban infiltrados como militares bolivianos. Vestían el uniforme, tenían armas, pero no les daban las insignias.
Los norteamericanos estaban mejor preparados para el combate y le dieron buena enseñanza al ejército boliviano. Cuando tomaron preso al Che Guevara eran como 12 soldados los que atraparon al Che. Incluso, después de que lo apresaron, mataron a 3 o 4 guerrilleros que estaban por ahí. Otro se escapó y llegó hasta Cuba. Guevara resultó herido de tres balas, una en el antebrazo y dos en la pierna, pero no eran heridas de cuidado, eran en sedal, es decir, rozones.
Al momento que lo tomaron preso, él les dijo quién era y que no lo mataran porque valía más vivo que muerto. Eso lo único que comentaban los soldados. Pero ahí no había medicamentos, no había nada, estaba abandonado, entonces el ejército lo llevó a la escuela de La Higuera, ahí fue donde platicó brevemente con una maestra y fue donde estuvo desde más o menos las 4 de la tarde del 8 de octubre de 1967 hasta las 11 o 12 de la mañana del otro día, 9 de octubre, ése fue el día en que lo mandaron matar.
El resto de las conversaciones que se manejan en libros, entrevistas, reportajes y documentos jamás existieron. Se trata de frases inventadas de los que quisieron magnificar al Che.
Hasta aquí el resumen, una parte del relato interesante, sin duda, de un médico boliviano, nacionalizado mexicano y asentado en Puebla durante muchos años.
Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









