La designación del vicealmirante Francisco Sánchez González como secretario de Seguridad Ciudadana de Puebla por el gobernador electo Alejandro Armenta marca un punto clave en la narrativa de seguridad pública del estado. Este nombramiento, respaldado por la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, envía un mensaje contundente: la seguridad será un tema prioritario y manejado con disciplina y experiencia militar en la nueva administración.
Este tipo de decisiones y nombramientos no solo forman parte de una estrategia de seguridad, sino que también construyen una narrativa política en la que la seguridad pública se convierte en una herramienta para inspirar confianza en el gobierno. En un contexto donde de acuerdo a La Asociación Civil Data Cívica, 2024 podría ser uno de los años más violentos en el país con 68 incidencias de agresiones contra personajes políticos, las autoridades poblanas buscan proyectar una imagen de control y firmeza, factores clave en la percepción ciudadana.
Los gobiernos suelen utilizar esta narrativa de seguridad para crear una sensación de estabilidad y autoridad en momentos de incertidumbre. Promesas de reducción de violencia, presencia militar o mayor despliegue de policías están diseñadas para responder a las inquietudes de la ciudadanía. En el caso de Puebla, la figura de un vicealmirante al frente del gabinete de seguridad no es solo una decisión técnica; tiene una connotación comunicacional que busca consolidar la imagen de un gobierno que toma el control y enfrenta con seriedad los desafíos de seguridad.
No obstante, la narrativa de seguridad no está exenta de riesgos. Mientras la militarización en tareas civiles ha mostrado resultados en algunas regiones, también ha generado debates sobre los límites de la intervención militar en el ámbito civil y su impacto en las libertades y derechos. Por lo tanto hay que ser muy cautelosos a la hora de evaluar la percepción de la ciudadanía en este tema ya que tiene muchas aristas. Le pregunta es: ¿Qué tan efectiva será en la construcción de confianza ciudadana a mediano y largo plazo?
En una sociedad donde las percepciones son tan importantes como los resultados, la estrategia de seguridad va de la mano de una estrategia de comunicación. Alejandro Armenta y su equipo, al poner un perfil militar al frente, apuestan por una imagen de autoridad y control. Pero el éxito de esta narrativa dependerá de su capacidad para cumplir con las expectativas de seguridad que han despertado en un contexto donde el Estado de Puebla y el país entero enfrentan en este tema uno de los mayores retos de su historia.










