La emblemática banda mexicana Caifanes encendió la noche de ayer en Puebla con un concierto lleno de energía, nostalgia y mensajes contundentes de conciencia social. Ante miles de asistentes, la agrupación no solo deleitó con sus grandes éxitos, sino que también aprovechó el escenario para alzar la voz en contra de la delincuencia, los cobros de piso y los feminicidios que afectan a la sociedad mexicana.
Saúl Hernández, vocalista de la banda, tomó un momento para dirigirse al público con un llamado a la reflexión:
“Que podamos vivir en paz, que no haya más violencia, que se termine el cobro de piso para que todos podamos trabajar dignamente. Y, sobre todo, que ya no haya más feminicidios”.
Sus palabras resonaron profundamente entre los asistentes, quienes respondieron con aplausos y ovaciones que reflejaban apoyo y esperanza.
El concierto estuvo cargado de momentos emotivos. La banda interpretó algunos de sus temas más icónicos, como “Afuera”, que desató la euforia de los fanáticos, y la melancólica pero poderosa “La célula que explota”, cantada al unísono por el público. El cierre de la noche no pudo ser más festivo con “La negra Tomasa”, un clásico que puso a todos a bailar y corear con entusiasmo.
Caifanes dejó claro que su música no solo une generaciones, sino que también sirve como un vehículo para inspirar el cambio y la conciencia colectiva. Una noche inolvidable para Puebla, marcada por la magia de la música y el eco de un mensaje necesario: construir un México mejor.
Texto de Mireya Ramos
Foto de Auditorio GNP
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