Iris es una artista plástica que encontró su camino en el bordado luego de estudiar Artes Plásticas y encontrarse con textiles en una residencia artística y finalmente “recibir el hilo del destino de una herencia”.
El camino de Iris
En 2018, la entonces joven egresada del ARPA (Escuela de Artes Plásticas y Audiovisuales) ganó una residencia con el Centro de las Artes de San Agustín Etla en Oaxaca. En ese momento obtuvo la residencia a través de un proyecto fotográfico. Dicho centro artístico es conocido porque tener un laboratorio de revelado de fotografía sin generar residuos contaminantes. Una vez en la residencia, conoció también el taller de afelpado, técnica textil que trabaja con lana. En dicho taller hizo su primer acercamiento con los textiles, los cuales le atrajeron de manera especial.
El primer acercamiento con los materiales había sido a través de su abuela materna, pues ella bordaba y debido a su condición de salud, Iris salía a comprar los materiales, así aprendió sobre la calidad de los hilos. Sin embargo, no se había dado el paso a bordar. Simplemente, observaba como su abuela bordaba.

Su primer bordado un autorretrato
La abuela bordaba en silencio, algunas veces Iris la contemplaba sin atreverse a preguntar por cierta puntada, pues la veía tan absorta en su bordado que simplemente disfrutaba verla bordar. Cuando la abuela muere, la madre de Iris e Iris se enfrentan a la cuestión “qué hacer con todo el material, con las telas y los hilos”.
Con curiosidad y experimentando, Iris realizó su primer bordado: un autorretrato.
Tras ese autorretrato, el bordado le ofreció algo que no le daba la pintura ni la fotografía, y que en sus palabras “estaba buscando”.
“En el textil encontré texturas, y materiales que salen de la segunda dimensión, que se manejaba mucho en la pintura. Cuando yo pintaba insertaba objetos, porque necesitaba darles volumen a mis pinturas, y al trabajar con textiles encontré la plástica con la que quería expresarme”.
Apoyo Pedca
A través del apoyo Pedca la bordadora pudo enfocarse en su proyecto de artístico, pues obtuvo una beca, con la cual pudo trabajar en sus inquietudes plásticas y personales. El desarrollo de su proyecto iba sobre las mujeres de su familia y la relación con su cuerpo, pues la artista menciona que varias mujeres de su familia han desarrollado algún tipo de cáncer o problemas hormonales. Esto la interpeló al grado de querer investigar y plasmarlo en un bordado.

Un acercamiento a “secretos” familiares a través de un proyecto artístico
Algunas familias no hablan los “grandes temas familiares” son temas que muchas veces no se saber cómo abordar. Sin embargo, Iris al tener un proyecto de investigación familiar escarbó en la memoria familiar para poder acceder a verdades de su familia.
“Hubo momentos del proyecto en los que me sentí rebasada emocionalmente como al comprender que yo estaba sentada con una beca, habiendo estudiado Artes Plásticas y desarrollando un proyecto con una beca y hubo mujeres en mi familia que tuvieron que pasar cosas durísimas” declaró Iris.
La urdimbre familiar
En las entrevistas que realizó a las mujeres de su familia, de su linaje materno, Iris declaró que pudo encontrar cómo algunas cosas que su mamá decía, las repetía porque así las había aprendido de su abuela, quien a su vez así las había aprendido de su mamá (bisubuela de Iris)
“La primera menstruación de la bisabuela fue algo traumático vinieron vecinas, porque ella pensaba que se moría y empezó a despedirse de su familia, además, mi abuela tuvo un embarazo adolescente y vivió un legrado teniendo 14 o 15 años” declaró Iris.
Las voces tras las palabras de su madre
La familia materna de la bordadora proviene de Huatusco, un poblado cafetalero en la montaña en Veracruz. Cuando Iris se trasladó a entrevistarla, pudo notar que su mamá le había repetido consejos que provenían de su bisabuela, palabras que su madre había introyectado y repetido.
“Yo me hago consciente de muchas cosas que me dijo mi mamá que no son sus palabras. Yo las escuché allá que las decía mi bisabuela, y mi abuela sobre cómo vivir el periodo, recetas e incluso como ocultar”.

Su genealogía en una capa
Iris se enfrentó a cómo transformar sus historias en un textil. Decidió hacer una capa, porque simbólicamente envuelve y además es una prenda antigua, ancestral.
En la capa bordó diferentes momentos de su linaje materno, hasta llegar a su bisabuela. Eligió vivencias que más la conmovieron.
“Decidí una capa, porque en la parte de atrás somos varias mujeres, y esas mujeres rodean a una que sería mi bisabuela”
El proceso de bordado de la capa duró 4 meses.
Los dos lados de la capa
La capa está conformada por el exterior y el interior, en el interior la bordadora plasmó momentos de las mujeres de su familia. En el exterior decidió mostrar su proceso mientras investigaba y bordaba los momentos de su familia. Incluso en el exterior decidió plasmar los sueños que tuvo mientras atravesaba ese proceso.
Exposición de la capa y taller de bordado
Como parte de la beca Pedca, Iris realizó una exposición de la capa en la Galería de Golden Juanna, donde se sintió recibida, pues en dicha galería, Golden explora temas de identidad, género y memoria.
Además de la exposición se llevó a cabo un taller, donde la bordadora mostró técnicas en el bordado y tuvieron conversaciones sobre linaje materno.
Fotos: Jan Swiecichowski









