La democracia nace del deseo de las personas de gozar de su derecho a la dignidad, la igualdad, la justicia, la libertad y la participación. Lo anterior, porque éstos son derechos humanos, mismos que son indispensables en la vida de cualquier persona, y son intrínsecos a todos por el simple hecho de pertenecer al género humano, sin distinción de sexo, nacionalidad, origen, religión, lengua o cualquier otra condición.
Aunque la democracia no solo consiste en la celebración de elecciones, lo cierto es que unas elecciones auténticas son esenciales para garantizar la gobernanza democrática y el derecho a participar en los asuntos públicos.
Todos los países tienen la obligación de respetar los derechos humanos, ya que en ello se basa la legitimidad de los gobiernos y los dirigentes políticos. El respeto de los derechos humanos crea naciones fuertes, seguras y respetuosas con sus ciudadanos y constituye un elemento esencial de la fe que todos compartimos en el valor de la dignidad humana.
Como es sabido, todos los Estados tienen la obligación de respetar, proteger y vigilar el cumplimiento de los derechos humanos y deben adoptar medidas que faciliten el disfrute de los derechos humanos, como, por ejemplo, promover la inclusión y la participación efectiva de todas las personas, en especial, las mujeres, los jóvenes, los pueblos indígenas, las personas con discapacidad, las personas privadas de su libertad, las personas que viven en la pobreza extrema, y otras personas marginadas que ven obstaculizado su derecho a una participación equitativa. Por ello, las instituciones públicas deberán contar con recursos adecuados para hacer frente a estas responsabilidades y las personas que se ocupan de preparar las elecciones deben satisfacer las necesidades de estos y otros grupos.
Es importante recalcar que los procesos electorales son un medio fundamental para propiciar un entorno político más estable en el que puedan disfrutarse los derechos humanos, incluido el derecho a participar en los asuntos públicos; por ello, la sociedad civil desempeña un papel importante en la vigilancia de dichos derechos y de los procesos electorales, para lograr un verdadero cambio.
Desde mi óptica, para que unas elecciones sean verdaderamente democráticas deben desarrollarse en un entorno que propicie de manera continua el respeto y el disfrute de los derechos humanos, sin discriminación ni restricciones arbitrarias ni indebidas.
Magistrada Presidenta de la Asociación de Tribunales Electorales de la República Mexicana A. C.
Magistrada del Tribunal Electoral del Estado de Puebla









