En Sacramento, la capital de California, Estados Unidos, se comenta que la hasta hoy Vicepresidente Kamala Harris, podría postularse para Gobernadora de California en 2026, aunque no lo ha dicho públicamente. Algunas encuestas le dan una ventaja abrumadora.
Influyentes colaboradores de diarios estadounidenses como Los Angeles Times y The Wall Street Journal, han escrito que Kamala Harris podría hacer historia como la primera mujer y persona de color en ser elegida gobernadora de California, pero necesitaría realmente querer el puesto.
No podía verlo como un simple premio de consolación tras perder las elecciones presidenciales ante Donald Trump, ni tampoco como un trampolín para volver a la Casa Blanca.
Los votantes de California percibirían esos sentimientos y tal vez no la elegirían. De todos modos, probablemente se sentiría miserable en su trabajo. En lugar de eso, Harris tendría que ver el trabajo como un probable broche final a su carrera y enorgullecerse de resolver problemas complejos que están carcomiendo a su estado natal.
Tendría que estar ansiosa por lidiar con la falta de vivienda, la escasez de viviendas, la delincuencia callejera, la excesiva regulación, una escasez perpetua de agua y la molestia anual de equilibrar un presupuesto estatal volátil alimentado por un sistema tributario obsoleto que debería haberse modernizado hace años.
Estos ojos morados sobre California son dilemas críticos, pero a falta de un deseo decidido de resolverlos, podrían considerarse tediosos y aburridos en comparación con la tarea de dirigir a la nación en cuestiones nacionales de gran alcance y en la diplomacia global.
Habrá que esperar los tiempos políticos, como se dice en México. La duda persiste: ¿Kamala Gobernadora?
Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









