Mi intención era hablar de Trump, yo también tengo mucho que decir, opinar, reclamar, alegar y profetizar sobre su segunda llegada a la Casa Blanca. Pero es que desde hace unos días no se deja de hablar de otra cosa, todo el mundo está en ello, hay un tsunami de información, opiniones, reacciones y predicciones sobre este personaje, su tribu y su llegada a la oficina oval. Imagínense que hasta la presidenta de México dejó de hacer lo que suele hacer, y que todavía no tengo muy claro, y ha organizado una reunión de emergencia con su gabinete el mismísimo día que Trump tomó protesta.
Por lo que decir algo más sobre este tema no sé qué tanto abonará, pero también es cierto que si me quedo con las ganas me saldrá un grano en el dedo, así que ahí les va; la relación con Trump en este segundo mandato va a ser mucho más compleja y beligerante, lo que sucedió en su primer mandato sirve de muy poco para analizar esta segunda oportunidad, hoy llega con una fuerza y una legitimidad que no tenía en la primera ocasión, además de la experiencia adquirida. Hoy se ha rodeado de cuates y socios, con los que comparte filias, fobias y negocios, una oligarquía gobernará al mundo occidental con mano de hierro, anteponiendo sus intereses por sobre todas las cosas y han iniciado poniendo a México en la mira.
La reacción de la presidenta y su gobierno ha sido la esperada, todo desde la mañanera, han invocado nuestra independencia, le han mandado mensajes ambiguos, también acusaron a otros mexicanos de traidores a la patria. Más discurso que estrategia.
La situación amerita algo más, no alcanzan las posiciones patrioteras, cantar el himno nacional, invocar a Benito Juárez y apostarle a cortinas de humo, hay que ser valientes e inteligentes. Dejando la pirotecnia de lado hay tres temas que dominarán la relación con nuestros vecinos: Narcotráfico, Migración, y Economía. Los tres atendidos desde una perspectiva “America first”.
A partir de aquí podemos seguir con esa narrativa polarizante y buscar enemigos en casa o tomar la oportunidad, que se nos brinda en bandeja de plata, para empezar a construir un poco de unidad y diseñar juntos una estrategia “México primero” que empiece por irnos deshaciendo de las razones que nos han colocado en la mira desde el primer día.
Con dejar de proteger cárteles, recuperar a las instituciones y fortalecer el mercado interno de la mano de las empresas, además de que son acciones que nos convienen en primer lugar a nosotros como mexicanos, podremos hablar de tú a tú con nuestros vecinos en una mejor posición, el resto se vendrá trabajando según se presente. Una revisión profunda al modelo energético también ayudaría cañón.
Independientemente de que el tema es inagotable y continuará en cafés, tardes de puro y whisky, hoy lo dejo por la paz para pasar a otro tema que debería estarnos ocupando.
El PLAN MÉXICO, iniciativa lanzada desde el gobierno de la república y que promete a partir del desarrollo reducir desigualdades y fortalecer las relaciones comerciales, en él se contempla un portafolio de inversiones de casi 280,000 millones de dólares y pasar de la economía 12 a la 10. Todo con indicadores, metas concretas y cómo alcanzarlas, acorde al perfil académico y meticuloso de la presidenta Sheinbaum y a partir, según nos dicen, de un diagnóstico del país basado en conocimiento de éste.
Todo suena muy bien, hasta que recuerdas que los datos duros, indicadores y metas son conceptos muy laxos en la cuarta transformación. En muchos aspectos el plan México recuerda a los planes y a los acuerdos que el PRI se inventaba hace décadas, puros buenos deseos, nacionalismo barato y se olvidan de lo esencial, como que el desarrollo pasa por un estado de derecho pleno, que necesita instituciones fuertes e independientes, así como de la seguridad. No sorprende viendo de dónde vienen los chamanes iluminados de MORENA, pero sí debería preocuparnos que esta película ya la vimos, y fue malísima.
Yo sé que soy un viejito amargado y muy seguido nada me parece, pero es que tampoco ví a los inversionistas o a los mercados internacionales muy emocionados con este plan. Ni siquiera el peso se animó ante el magnánimo anuncio que cómo este plan nos convertirá en el mejor país del mundo.
Retomando mis palabras sobre aprovechar la oportunidad para unirnos y trabajar juntos por una estrategia “México primero”, dejaremos de lado lo malo y vamos a ver cómo podemos sumar.
Yo creo que para que sea efectivo el Plan México son indispensables las MIPYMES, ellas generan el 64% del empleo en México y son esenciales para el bienestar de millones de familias mexicanas. Desde una perspectiva social, fortalecerlas es imprescindible. Y desde una perspectiva de desarrollo, son tractores listos a mover la economía si les ponemos gasolina y aplanamos un poco el camino. Es urgente estructurarles un entorno de negocios favorable con mejor seguridad, transparencia, certeza jurídica y que garantice el abastecimiento de energía confiable a costos competitivos para su crecimiento y para la creación de nuevos emprendimientos, mientras impulsamos políticas que atiendan sus necesidades particulares, tales como el acceso al financiamiento, la desregulación y la capacitación.
Estas acciones enfocadas en un primer momento hacia nosotros, también nos permitirían atraer aquellas inversiones internacionales que todavía sigan mareando la perdiz con el tema del nearshoring.
Para que el Plan México tenga futuro deberemos generar condiciones propicias para la inversión en infraestructura educativa, de salud y tecnológica. La gran apuesta está en el talento humano y estas condiciones son necesarias para desarrollarlo.
Sin duda México necesita un plan, la situación no está para andar improvisando, el gran tema es si este es el plan que necesitamos, los antecedentes dicen que sólo es una cortina de humo, pero quizás si nos sumamos todos, proponemos, escuchamos y le damos un poco de cariño pueda ser esa primera hoja de ruta hacia el desarrollo inclusivo que tanto necesitamos. No estaría de más echarle un ojo al MDI (Modelo de Desarrollo Inclusivo) que la Coparmex ha venido proponiendo y trabajando desde unos tres años, ya es una hoja de ruta clara para la construcción de un México más justo y con mejores oportunidades para todos.
¡Un abrazo!
Rubén Furlong Martínez
Los leo en X: @RubenFurlongM










