La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos es un recordatorio de los discursos llenos de desprecio y racismo que buscan dividirnos, pero esta vez México no se doblega. Con la doctora Claudia Sheinbaum al frente, tenemos una presidenta que nos defiende con firmeza, sin titubeos y con una dignidad que nos recuerda que no somos colonia de nadie. México se respeta.
Trump podrá lanzar sus amenazas, hablar de deportaciones masivas, imponer aranceles o intentar intimidarnos con sus políticas xenófobas, pero no entiende que este México no es el mismo. Hoy contamos con un liderazgo que no baja la cabeza, que no negocia la dignidad de su gente y que está dispuesto a enfrentarlo con una convicción sólida. La presidenta Sheinbaum ha dejado claro que nuestra soberanía no está en discusión y que nuestros hermanos migrantes no están solos.
Lo que Trump y otros no comprenden es que los mexicanos somos resilientes. Nos han intentado someter antes, pero nunca lo han logrado. Nuestra gente en Estados Unidos es trabajadora, honesta y parte fundamental de la economía de ese país. No es un favor lo que pedimos, es respeto. Y si ellos no quieren reconocerlo, nosotros nos encargaremos de proteger a los nuestros, con o sin su permiso. Los tiempos del entreguismo, de los gobiernos que se arrodillaban ante las potencias extranjeras, son cosa del pasado. Hoy, con dignidad, enfrentamos cualquier amenaza.
Tenemos mucha presidenta porque somos mucho pueblo. Un pueblo que ha resistido siglos de invasiones, saqueos y abusos, y que hoy está más fuerte y unido que nunca. Desde Puebla, nuestro gobernador Alejandro Armenta ha asumido el compromiso de recibir a quienes regresen, con oportunidades reales para construir una vida digna. No vamos a dejar que ningún mexicano o mexicana se sienta abandonado. Aquí tienen un país que los espera, que los valora y que trabajará para garantizarles vivienda, educación y empleo. Porque en México no hay ciudadanos de segunda.
Este es un momento crucial. Más allá de los partidos, más allá de las diferencias políticas, debemos estar unidos. La patria es una sola, y su defensa nos corresponde a todas y todos. No podemos permitir que los intereses mezquinos nos dividan. Nuestra lucha es por la justicia, por la dignidad y por el derecho a decidir nuestro destino sin intervención extranjera.
Trump podrá tener el poder que quiera, pero no tiene lo que nosotros: un país que nunca se rinde. Y bajo el liderazgo de la presidenta Sheinbaum, hemos demostrado que la fuerza de México está en su gente, en su orgullo, en su capacidad de levantarse ante cualquier adversidad. Aquí no se agacha la cabeza, aquí se levanta el corazón de una nación soberana.
La historia nos llama a actuar con firmeza y sin miedo. Este es nuestro momento de demostrar que México no se somete, que aquí no se nos pisa y que nunca más permitiremos que nos traten con desprecio. La unidad es nuestra mejor arma, y juntos vamos a escribir una nueva página de dignidad y resistencia. Porque somos México, porque somos mucho pueblo.
Foto de EFE
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