Nadie dice que la polarización de nuestra sociedad la inventó la 4T, esto viene de mucho más atrás, hay quienes la sitúan en la época de la conquista y algunos otros se van más allá, hasta aquellos tiempos en los que las tierras que hoy se conocen como México eran ocupadas por distintos pueblos con culturas y ejércitos propios, y cada uno se asumía a sí mismo como ajeno y distinto a los otros. Ni siquiera la llegada de un enemigo extranjero sirvió para unir a estos pueblos y que así pudieran enfrentar juntos a aquellos que venían de ultramar.
Cualquier historiador podría explicar claramente cómo el proceso de consolidación que nos llevó a convertirnos en un solo país, y sus posteriores eventos, han dejado nuestra piel morena y tricolor con heridas abiertas y marcada con cicatrices que se mantienen imborrables. Es más, cualquier sociólogo podría explicar claramente cómo la humanidad en general vive tiempos de polarización, que nunca los extremos han estado tan poblados y tan lejos unos de otros, las posiciones al centro cada día están más desiertas. El mundo esta optando por el blanco y negro, dejando para otra ocasión la gama de grises.
Más allá de explicaciones históricas, sociales, culturales, no podemos negar que la polarización tiene en el grupo en el poder a un benefactor claro. Esta pandilla de personajes con mucha ambición y pocos escrúpulos saben que una sociedad dividida es completamente manipulable, encontrar una fractura y abrirla con mentiras o verdades a medias es una acción muy rentable, distrae la atención y evita que los ciudadanos se organicen en contra de los errores o acciones viles de la pandilla, para exigirles cuentas o echarlos del poder.
Y aunque ya establecimos que la polarización no la inventó la Cuarta Transformación, sí que han hecho uso de ella con un cinismo que nunca habíamos visto, y vaya que en nuestro “México lindo y qué herido” hemos visto cosas que nunca olvidaremos.
Desde que llegó López Obrador al poder e instauró sus mañaneras, polarizar es el nombre del juego, todo se soluciona culpando al que no está de acuerdo o no se inclina lo suficiente, las acusaciones son exageradas, infantiles y maliciosas por igual. Las justificaciones de lo injustificable son de chiste, han perdido todo el pudor y el respeto por quien piensa, y si además piensa diferente hasta en enemigo lo convierten.
Esta estrategia es rentable en el corto y mediano plazo, al menos hasta que la realidad no se haga presente y rompa su burbuja, ya sea porque otra facción les gana la narrativa y los pone en el lado perdedor, porque la sociedad se harta de sus mentiras, o porque se les acaba el dinero y las posiciones para repartir entre el mismo grupo y esto provoca su implosión. Sucede también que los grupos en el poder se vuelven tan cerrados y endogámicos que terminan enviando a puestos importantes a personajes tan incapaces y siniestros que la sociedad, por muy polarizada que esté, termina uniéndose y reconociendo que fulanito o menganita son la mera rabia, independientemente de la orilla desde que se les mire.
La historia mundial está llena de ejemplos de grupos con todo el poder que usaron una estrategia brutal de polarización y que tarde o temprano terminan cayendo en desgracia.
Pero el punto central de esta reflexión tiene que ver con una realidad incuestionable; el principal problema de polarizar a la sociedad como una forma de gobernar es que los problemas de una nación son inmensos, no siempre se les puede ocultar tras una cortina de humo, algunas veces habrá que atenderlos. Y es ahí donde se entiende que escupir para arriba es una pésima idea.
Los principales problemas de una sociedad se tienen que atender en unidad, todos los ciudadanos deberíamos ser capaces de ver que el tsunami no va a saltarse las chozas guindas mientras arrasa con las de otros colores. Aquí todos estamos expuestos y todos necesitamos de todos. México nos necesita todos y nos necesita unidos, ha dicho Pepe Medina Mora desde hace años.
Cerrar la brecha que nos separa, acercar un poco los bordes, no es tarea fácil y no porque los mexicanos no podamos trabajar unidos, lo hemos lo hemos hecho cientos de veces. Hoy, por ejemplo, estamos viendo a los trabajadores y a los empresarios coordinar una respuesta firme y clara con respecto a lo que el gobierno pretende hacer con el INFONAVIT.
Simplemente necesitamos que la causa se justa y el llamado legítimo.
Y es que suena muy hueco un llamado a la unidad cuando no está muy claro en torno a qué nos unimos o contra qué nos unimos:
- Porque no lo van a lograr si el llamado es en torno a una presidenta que desde sus mañaneras acusa y menosprecia a los mexicanos que, con respeto y argumentos, preguntan si no habría que investigar los señalamientos que se hacen del exterior, ya que llevamos años señalando eso mismo desde el interior.
- Si en ese mismo escenario, además justifica que en el aniversario de nuestra Constitución no invitará a la presidenta de uno de los tres poderes de la unión, olvidando que, más allá de su opinión personal, la Magistrada Norma Piña es para millones de mexicanos quien mejor representa la dignidad profesional en un funcionario. Y más si en el otro poder tenemos perfiles como el del señor Noroña, ¡el señor Noroña!
- También veo complicado unirse en torno a quien a pesar de todas las evidencias defiende a ultranza a quién le consiguió la chamba, pero también ha sido el principal promotor de la polarización nacional, y cuando esa misma chamba consiste en defender a ultranza a todos los mexicanos, incluso a los millones que no están acuerdo con quién le consiguió la chamba.
- No hace sentido un llamado a la unidad en torno de quién, en complicidad del grupo en el poder, toma todas las decisiones de manera unilateral, con argumentos que ni ellos mismos creen, y con los que no intentan convencer, simplemente abrir más las brechas y aprovechar el humo para empujar sus intereses, algunos legítimos, la gran mayoría no.
Y aunque el “a quién nos unimos” no está muy claro ¿qué tal “en contra de quién o de qué” nos unimos?
- ¿Nos unimos contra quienes señalan que en México hay un narcobierno? Eso lo dijo primero López Obrador, del de Calderón evidentemente, pero él lo dijo, para luego empeñarse en solapar y negar la violencia y la inseguridad.
- ¿Nos unimos contra políticas comerciales proteccionistas de otro país? No olvidemos que ha sido este grupo en el poder el que dinamitó cualquier iniciativa para fortalecer las MiPyMes, impulsar una clase media más robusta y desarrollar un mercado interno que hoy estaría sacándonos de la crisis. Y aunque parecen estar algo arrepentidos, el daño está hecho.
- ¿Nos unimos contra quién considera a los carteles de las drogas como grupos terroristas a los que hay que combatir? Pues habrá que unirnos contra el mundo, ya que además de Estados Unidos y Canadá, también la Unión Europea lleva la misma línea. Además, quién no se sienta aterrorizado por el accionar de estos grupos que se una a Morena que son los únicos que los tratan con abrazos.
Reconozco que llamar a la unidad en este contexto es muy complicado, la presidenta no la tiene nada fácil, estoy seguro de que la respuesta con tan poca convicción de sus incondicionales, de sus grupos y de los mexicanos que tienen miedo a ser señalados como traidores por tan sólo preguntar, no la debe tener nada contenta. Se le nota. Sabe que carga una herencia muy pesada y le complica mucho cualquier maniobra.
¿Pero y si no está buscando la unidad? Cuesta mucho trabajo creer que no sea capaz de dar dos o tres pasos que hagan pensar a millones de mexicanos que es el momento de olvidarnos de todo lo que nos separa y concentrarnos en los que nos une, que también es mucho, seguramente más.
No me cabe en la cabeza que no se dé cuenta de que si se sienta con la presidenta del Poder Judicial en un evento que celebra nuestra constitución no está traicionando sus principios ideológicos. ¿Qué no hay nadie que le diga que lanzaría un mensaje de empatía muy poderoso si dejara de contestar con tono burlón, en el mejor de los casos, o enojado en el peor, a las preguntas que no están a modo o le piden intervenir en asuntos que no le son cómodos? Tampoco entiendo cómo acepta prestarse a proteger a gobernadores, exgobernadores, legisladores y funcionarios de su propio partido que son impresentables e indefendibles, aun para sus propios incondicionales.
Esto debe responder a algo más, debe haber un plan detrás de todo este montaje, sé que siempre ha sido tentador envolverse en la bandera cuando el agua te llega a los aparejos y esperar a ser rescatado como héroe, aunque perfectamente pudiste evitar que entrara el agua cerrando las escotillas.
Encontrar la explicación para seguir polarizando en la ambición de poder y en la necesidad de mantenerlo, así como en la protección de todo el cochinero que podría destaparse, debe tener un peso, pero hay algo más. Me preocupa que la difícil situación que enfrentamos, tanto interna como externamente, no les preocupe lo suficiente como para mirar más allá de sus intereses inmediatos. Estamos ante una situación que forja a estadistas y en el gobierno están jugando Monopoly con frijoles.
Ojalá se den cuenta que los grandes retos que enfrenta nuestro país hacen indispensable el trabajo en unidad de todos los mexicanos, de todos los sectores y partidos, que existe el potencial suficiente para enfrentar y salir adelante de cualquier crisis, que los ciudadanos mexicanos somos perfectamente capaces de mirar más allá y sumarnos a las causas más importantes de México sin escatimar esfuerzos.
Qué tengan muy claro que no hay un solo mexicano de bien que desee una intervención extranjera. Que cuestionar la estrategia, los resultados o aportar ideas diferentes, es una manera de contribuir y no es un ataque personal, mucho menos una traición. Que la defensa de nuestra soberanía y de nuestra libertad no va a poder ser encabezada por quienes le han entregado el poder y el control de más de medio país a la delincuencia organizada.
Hay que deslindarse, la presidenta y su gobierno aún están a tiempo, con definiciones claras deberán buscar el apoyo en los mexicanos de bien, en todas las ideologías políticas podemos encontrar ciudadanos que trabajan por un futuro mejor y aspiran a una prosperidad compartida, a aquellos que no son parte de alianzas intolerables con el crimen organizado, la buena noticia es que estos mexicanos son la inmensa mayoría.
¡Un abrazo!
Rubén Furlong Martínez
Los leo en X: @RubenFurlongM










