Presidir la Coparmex Puebla fue algo que nunca esperé, ni busqué, como los dones más grandes de la vida, llegan a ti cuando estás listo. Siempre tuve claro que era un honor formar parte de algo más grande que uno mismo, que representa y ponía en acción conceptos, principios y valores en los que creo, hoy más que nunca. Una organización valiente que, con base en las personas que la integran, da el paso al frente y defiende las mejores causas de nuestro país. Si este era mi momento o no, si lo hice bien o mal, lo hecho, hecho está, el tiempo le dará su justa medida.
De manera deliberada estuve dejando pasar el tiempo y no hablar de cómo me siento ahora que ha terminado mi gestión. Aunque hay muchas emociones y sentimientos encontrados, posponerlo no fue necesariamente por razones sentimentales, ya que desde que inicié hace poco más de tres años, siempre tuve claro que esto era temporal, que la atención y el reflector que recibía estaban relacionados con el puesto y con la responsabilidad asociada a él.
Además, la presidencia de la Coparmex provoca un desgaste que me sorprendió, pensé que estaba más preparado para ello, en muchos momentos parecía que montaba un búfalo furioso galopando desbocado para embestir un tren. Así que finalizar mi gestión también era algo que mi familia, amigos, y yo en particular, veíamos con agrado y nostalgia.
Ahora que la nueva presidenta ha tomado compromiso pienso que es el momento para que, con algo de distancia, pueda valorar mi faena en el ruedo de la Coparmex Puebla desde una mejor perspectiva. Como no podía ser de otra forma, mi perspectiva tiene matiz taurino, y ha sido una tarde de toros muy emocionante, no nos hemos aburrido nada. Muero de ganas por contarles todo lo vivido, lo mucho que he disfrutado, sufrido, las cornadas, los puentes que construimos y también los que derribamos, presumirles sobre algunas victorias e intentar justificar mis fracasos, enseñarles las fotos de las increíbles personas con las que compartí plaza, contarles lo que aprendí de ellas, de los viejos y nuevos amigos que me acompañaron y el chisme de algunos enemigos y cómo lidiamos con ellos. Pero la verdad es que no hay espacio suficiente para ello y no me creo capaz de transmitir con justicia y de una forma que pueda contagiarles la emoción implícita en estos increíbles años.
¡Sirva decirles que ha valido la pena cada maldito instante y que lo volvería a hacer mil veces!
Además, es muy probable que mucho de lo que les pudiera contar ustedes ya lo sepan, en tiempos donde todo lo que sucede encuentra su caja de resonancia en la web, prácticamente todo tuvo su espacio en alguna red social, y aunque algunas narrativas o perspectivas no las comparto, esta diversidad de puntos de vista sirve para darles una idea de lo hecho y lo deshecho. Poco hay que pueda decirles que ustedes no sepan ya, y si por ahí quedó algo de lo que no se enteraron y no hay registro de ello en Google, con un par de whiskys cualquier día los pongo al corriente.
Así que evitaremos en este espacio el recuento de los hechos que sirva de justificación o autoglorificación, si me lo permiten será una reflexión sobre algunas cosas que aprendí en estos tres años de locos al frente de la Coparmex Puebla.
Una de las primeras cosas que me dijeron cuando inicié es que en esta posición los amigos son de mentira y los enemigos son de verdad, una frase que con el pasar de los meses demostró estar muy alejada de la realidad. Gran parte de las personas que conocí y que empecé a llamar amigos, hoy son mis amigos. Sin duda hay hipocresía, pero también hay más sinceridad y lealtad de la que a veces queremos ver. Y con respecto a los enemigos, le salimos a toros con intereses muy complejos, ni modo que no hiciéramos algunos, eso sí, son muchos menos de los que creen y la mayoría con el tiempo se han dado cuenta de que los asuntos no eran personales y se han apaciguado mucho las cosas.
Aprendí que, si eres congruente, presentas tus argumentos con firmeza y respeto, puedes lidiar cualquier toro y sobrevivir, quizás con un par de cornadas, para torear otra vez.
También entendí que, aunque la presidencia la ejerce uno, no por eso debe hacerse en soledad, aunque el torero está solo en la plaza frente al toro, su triunfo o fracaso siempre guarda una relación con el desempeño de los banderilleros, picadores, alternantes, así como la confianza que tiene en ellos y, sobre todo, en un buen toro bravo que lidiar. Así que esta faena no la hice sólo, no hubiera podido.
Siempre conté con los cientos de socios de la Coparmex Puebla, esos hombres y mujeres profundamente comprometidos con México y sus mejores causas, cuyas actividades empresariales y profesionales hacen posible que sigamos aspirando a un mejor país. También conté con los integrantes de mi consejo y mi comisión ejecutiva, así como con mis presidentes de comisiones de trabajo. Trabajar a su lado, atenderlos, escucharlos, dialogar y actuar en consecuencia fue siempre el camino.
Para que esta gran temporada taurina que organizamos entre todos fuera posible, ha sido fundamental contar con nuestro consejo consultivo de expresidentes. Son la historia viva de nuestra organización, con valor e inteligencia cada uno lidió en su tiempo con encierros muy bravos y complejos y fue por ellos que prevalecimos. Y como si eso no hubiera sido suficiente, hoy los hemos llamado nuevamente a partir plaza y acuden generosamente dispuestos a salirle al toro, como novilleros ante su primera oportunidad nos brindan su experiencia y apoyo.
Durante la corrida hubo momentos de coyuntura muy importantes con toros muy bravos, que fueron lidiados exitosamente gracias a que tuvimos la oportunidad de alternar cartel con grandes mujeres y hombres, quienes al frente de organismos ciudadanos, universidades, institutos, colectivos, sindicatos, cámaras y empresarios desarrollamos propuestas, dialogamos y compartimos batallas desde nuestras respectivas trincheras, demostramos que anteponiendo el bien común era posible trabajar juntos, construir y sumarnos en las mejores causas. La Coparmex nunca estuvo sola, siempre encontramos aliados en la sociedad civil organizada.
Tampoco hubo ningún momento de soledad en las incontables horas que pasé en esa increíble casa que es nuestra sede, ahí tuve la oportunidad de recibir y charlar con autoridades, embajadores, rectores, presidentes, directores, muchos socios, amigos. Es imposible cuantificar cuántos debates, discusiones, planes, estrategias, celebraciones y reflexiones se llevaron a cabo en esa gran casona. Además, ahí encontré a una familia que a lo largo de estos tres años me adopto y me cuidó, como lo ha hecho con todos los presidentes. Les cuento que el equipo de staff de Coparmex Puebla es una familia algo disfuncional, pero comprometida al 100% y muy profesional, que supieron decirme no cuando era procedente y tirarse al ruedo para salir al toro conmigo cuando era necesario ¡Olé por ustedes!
Y ya que estamos en esto, hablar y agradecer a la familia es muy difícil, gana la emoción y es imposible encontrar las palabras correctas para expresarles que mi familia (la que elegí y la que mandó Dios) ha sido el motor de todo y nada sería posible sin ellos, así que no lo intentaré, pero ustedes lo saben.
Después de tres años lidiando todo lo que salió por la puerta de toriles, creo hoy más que nunca que un país mejor es posible y es urgente. Estoy seguro de que después de tanta agua que ha corrido bajo el puente, las distintas autoridades ya nos conocen un poco mejor y saben que somos una organización perfectamente capaz de ver más allá de nuestras diferencias y de anteponer el bien común para encontrar las coincidencias a partir de las cuales construir. Ya deberían saber que en la Coparmex le apostamos a la empresa como vehículo de desarrollo inclusivo y ponemos al ser humano al frente de todas las decisiones. Han visto que no nos callamos las cosas, no podemos y no está en nuestro ADN, pero que tenemos la serenidad para decirlas con respeto y asertividad, argumentando y escuchando. Porque la Coparmex no es oposición de nadie, es un gran contrapeso legítimo de la sociedad civil.
Hoy veo con gusto que el diálogo con los distintos órdenes de gobierno está fluyendo, hago votos porque se traduzca en trabajo conjunto que nos encamine hacia esa Puebla más justa y con mejores oportunidades. Ante las amenazas externas e internas, hoy más que nunca, México nos necesita a todos y nos necesita unidos.
La Coparmex Puebla a lo largo de 90 años ha defendido los intereses legítimos de su sector y se ha sumado y liderado en las grandes causas, siempre contribuyendo a la construcción de esa prosperidad compartida con la que soñamos todos. Para guiarnos, nuestra organización más que elegir presidentes, nombra generales… y a veces algún torero.
Hoy tenemos generala, qué orgullo para nosotros y para nuestra organización que, más allá de cuotas y tendencias, supo elegir a la mejor persona. Aquella que, con capacidad, fuerza y sobre todo calidad humana, será capaz de guiarnos, fieles a nuestros valores y principios, para seguir impulsando las mejores causas de México. Confío plenamente en que nuestra presidenta tampoco estará sola, su increíble familia estará a su lado como siempre, que al igual que yo contará con el respaldo absoluto de todos quienes integran la Coparmex Puebla, con la Coparmex Nacional, y sobre todo con el presidente nacional Juan José Sierra (Juanjo para los cuates), para poder llevar con mano firme y humana, los destinos de nuestro centro empresarial.
Así hemos llegado al final de la corrida, el clarín ha tocado la última nota, y es entonces cuando pienso ¿En qué se convierte un torero cuando ya no está frente al toro?
¡No lo sé, y afortunadamente aún no me tocará averiguarlo, porque mi querido amigo Juanjo me ha invitado a partir plaza con él en la Coparmex Nacional, y conociéndolo, sabiendo que le gustan los encierros difíciles con toros bravos, y viendo los tiempos que corren, nos la vamos a pasar muy bien!
Querido lector, puedes estar o no de acuerdo con las causas que defiende la Coparmex, pero no puedes negar que en un país como el que ahora se está conformando, uno en el que el autoritarismo, la polarización, la violencia y la corrupción arrasan con mucho de lo que hemos construido los ciudadanos, es indispensable que las organizaciones de la sociedad civil, como la Coparmex, asuman el papel de contrapesos legítimos que les corresponde y empiecen a marcar la ruta para la reconstrucción nacional, sin ideologías, sin partidos, con una visión inclusiva del desarrollo.
Yo lo haré desde la Coparmex, pero tú puedes y debes encontrar ese sitio desde el cual iniciar un diálogo y trabajo serio, productivo, que nos permita empezar la reconstrucción.
¡Un abrazo!
Rubén Furlong Martínez
Los leo en X: @RubenFurlongM










