El español Carlos Sainz (Williams), que fue el más rápido este jueves, por delante del séptuple campeón mundial inglés Lewis Hamilton (Ferrari), en el segundo día de pruebas de pretemporada de la Fórmula Uno, declaró en el circuito de Sakhir, en Baréin, que mejoraron respecto al miércoles y que eso está bien, «aunque hubiese preferido más tiempo de» rodaje, «para entender mejor el coche».
Sainz, de 30 años, afronta su undécima temporada en la categoría reina, la primera en Williams, después de haber pilotado los pasados cuatro años en Ferrari, escudería con la que logró sus cuatro triunfos y 25 de sus 27 podios en la F1.
«Ha sido un día muy largo aquí en Baréin, en el que hemos cubierto un montón de vueltas», comentó el talentoso piloto madrileño, que rodó en las dos sesiones, giró 127 veces y ya no saldrá a pista este viernes durante la tercera y última jornada de pretemporada. En la que pilotará el FW47 su nuevo compañero, el tailandés Alex Albon, que no lo hizo este jueves.
«Las paradas por causa de la lluvia y del viento no fueron ideales para ir cogiendo ritmo, pero en líneas generales nos las apañamos para completar un buen programa», apuntó Carlos.
«Aunque las tablas de tiempos no son del todo representativas en los test de pretemporada, hemos progresado algo con respecto a ayer, mejorando el balance y las sensaciones generales en el coche», dijo Sainz, que cuenta asimismo cuatro ‘poles’ y seis vueltas rápidas en la categoría reina.
«Sin embargo, si soy sincero, no parece que el tiempo de pruebas haya sido suficiente. Mi próximo destino ya es Australia -donde el tercer fin de semana de marzo arranca el Mundial- y hubiese deseado tener más tiempo para entender mejor el coche y ver cómo reacciona ante diferentes cambios de reglajes», afirmó el español de Williams.
«Dicho esto, me siento todo lo preparado que puedo estar y me muero de ganas de salir a acelerar a tope ya en la primera carrera del año», declaró Carlos Sainz después de haber marcado el mejor crono en la segunda jornada de pruebas de pretemporada en Baréin. EFE









