Se cumplieron 50 años a partir de que la Organización de las Naciones Unidas (ONU), oficializó el día 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer; sin embargo, 58 años atrás, en varios países se determinó designar ese día como una fecha específica para visibilizar a las mujeres.
A 108 años de distancia ya se puede proponer que el nombre cambie por el Día Internacional de las Mujeres; si bien decir ‘de la Mujer’ se estaría refiriendo a una sola persona –mujer— y en plural se incluiría a todas las personas del género.
Las necesidades, características, contextos de cada mujer son distintos si se considera una serie de conceptos básicos para alcanzar la equidad e igualdad de género femenino con el masculino.
Esta intención ha tenido una larga historia, incluso de siglos, diferentes féminas en diversos momentos históricos que han pugnado para que las mujeres se incluyan de manera participativa de la narración humana mundial.
No es sino hasta finales del Siglo XIX y principios del XX, cuando un importante número de mujeres se concientizan de la relevancia de cambiar los paradigmas para permitir la actuación de ellas en todos los ámbitos de la humanidad.
Se han logrado muchas cosas, sin embargo, faltan más; no hay que celebrar, pero si reconocer que cada día el camino es más corto, pero no más fácil. A la resistencia de los hombres todavía hay que agregar una falta de sensibilización de un gran número que no allana el proceso.
Se sigue enfrentando una violencia intrafamiliar, el abuso sexual, la desigualdad laboral, las diferentes jornadas de trabajo, la disimetría social y del lenguaje, la igualdad de oportunidades y un largo etcétera.
Se requiere de concienciar a los hombres para que se den cuenta de la importancia de estar de acuerdo, de compartir los espacios, de facilitarles también la carga que ellos creen que es poder y que finalmente también ha sido discriminatorio.
Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









