Pues ahora resulta que los astrónomos no quieren anuncios en el espacio, por lo cual por ahora no encontrará un cartel publicitario en el espacio… todavía.
Y la Sociedad Astronómica Estadounidense preferiría que siguiera siendo así y el año pasado publicó una declaración en la que alentaba a que se promulgaran leyes ahora para evitar la “publicidad espacial intrusiva” en el futuro.
La publicidad espacial se divide en dos categorías:
No intrusiva. Logotipos o anuncios en trajes espaciales, cohetes u otros objetos. Por ejemplo, en el año 2000, Pizza Hut pagó un millón de dólares para poner su logotipo en un cohete ruso Proton que se dirigía a la Estación Espacial Internacional, en el que entregó una pizza de salami a los cosmonautas.
Intrusiva. Anuncios espaciales que se pueden ver desde la Tierra sin un telescopio u otro dispositivo. Imagínese, si quiere, acampar en un parque nacional oscuro y contemplar el cielo nocturno solo para ver un gigantesco cartel publicitario de Amazon.
Estados Unidos ya ha prohibido esto último, pero eso solo se aplica a los lanzamientos desde suelo estadounidense. Otras naciones podrían permitir este tipo de cargas útiles, por lo que la Sociedad Astronómica Estadounidense (AAS, por sus iniciales en inglés), está abogando por una prohibición internacional.
¿Alguien está realmente intentando llenar el cielo de spam? Sí, aunque ninguna empresa tiene anuncios listos para desplegar.
De acuerdo al portal informativo The Hustle, Avant Space, una empresa rusa que lanzó un pequeño satélite en 2024 para probar si grupos de satélites podrían usar láseres para proyectar anuncios en el futuro, según Space News.
Otra es StartRocket, otra empresa rusa que en 2019, anunció planes para promover la bebida energética de una subsidiaria rusa de Pepsi Cola, utilizando pequeños satélites con velas reflectantes. Afortunadamente, eso no sucedió.
Pero el astrónomo James Lowenthal le dijo al portal Gizmodo que si bien solía haber solo un puñado de agencias en su mayoría gubernamentales, involucradas en los vuelos espaciales, ahora hay cientos o miles de empresas espaciales privadas que compiten por una porción del pastel espacial, algunas de las cuales pueden estar interesadas en obstruir el cielo nocturno con anuncios.
Ello podría ser un emprendimiento lucrativo ya que un estudio de 2022 estimó que, si bien una constelación de 50 satélites costaría 65 millones de dólares, podría generar 111 millones de dólares en ganancias en tres meses.
La nueva carrera espacial ya no se trata solo de superpotencias globales o multimillonarios como Elon Musk; ahora, cualquier marca con suficiente presupuesto y una pizca de ambición galáctica puede reclamar su propio pedazo de cielo. En esta era de consumismo desenfrenado, parece que el cielo ya no es el límite.
¿Un pequeño paso para un hombre, un gran salto para el marketing? ¿Usted qué opina?









