Por más que el oficialismo intente maquillar las cifras, la respuesta de los mexicanos el pasado 1 de junio fue contundente: reprobar la reforma al Poder Judicial.
Los resultados de la elección del domingo pasado contradicen los dichos del Gobierno de Morena, quien aseguraba que el pueblo de México es quien deseaba estos cambios. No es verdad, los mexicanos no pidieron la destrucción de la democracia a través de la desarticulación de los Poderes de la Unión.
La protesta ciudadana se reflejó en una abstención nunca antes vista en los últimos años, pues sólo el 12.9 por ciento de la Lista Nominal participó en este experimento que ha dejado la justicia a manos de los incondicionales del oficialismo.
Y a pesar de este rechazo, a Morena no le importará ejecutar una reforma que no cuenta con el respaldo de la ciudadanía, por lo que el «nuevo» Poder Judicial podrá ser legal pero ilegítimo.
Por poner un ejemplo, si tomamos en cuenta que la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) será entregada a quien tenga mayores votos, entonces el ministro triunfador es el voto nulo con el 10.8 por ciento de los sufragios emitidos. El personaje puntero para el cargo apenas rebasa el 5.0 por ciento.
Otro dato relevante es que 12.1 por ciento de los votos emitidos estuvieron en blanco, por lo que si los sumamos con los nulos, encontramos que uno de cada 10 mexicanos eligió a jueces, magistrados y ministros, ¿Cuándo se ha visto que un examen con un punto de calificación sea aprobatorio?
Y como si no hubiera temas importantes que resolver en el país como la falta de medicamentos en los hospitales públicos, los baches, la inseguridad o la falta de impulso a diversos sectores, el Instituto Nacional Electoral (INE) gastó 7 mil 19 millones de pesos en esta elección, con la que se convirtió en la más cara por sufragio de los últimos tiempos.
Para Morena no fue relevante tirar literalmente a la basura los recursos de la Nación con tal de capturar el Poder Judicial para consolidar su tiranía y ante ello, el silencio de la sociedad será su más grande fortaleza, por ello habrá que estar atentos a lo que viene, pues intentarán a toda costa ocultar su desastre.









