Los menores de edad son los más afectados en un proceso de divorcio y el daño es mayor cuando el proceso de vuelve “conflictivo”, los padres y los jueces deben ser “sensibles” para proteger y garantizar el bienestar de los niños, niñas y jóvenes.
En entrevista para El Heraldo de Puebla, Alfonso Malpica Olvera, fundador de la asociación civil “Procúrame”, dijo que desafortunadamente tres de cada 10 matrimonios están llegan al divorcio.
Expresó que lamentablemente estas separaciones cada vez se están volviendo más conflictivas y la pareja inician un enfrentamiento sin importar el daño que pueden provocar a terceros.
“Lo que estamos viendo son situaciones muy difíciles, el conflicto de los padres genera una situación de estrés y una situación emocional para los niños. Son casos que llegan a un nivel de conflictividad muy alto y donde es nuestra preocupación, los niños están en riesgo”.
Apuntó que en el proceso de divorcio alguno de los ex esposos recurre a “las mentiras” para tratar de obtener un beneficio económico y quedarse con la patria potestad de los hijos.
Ademas de que incurren en “una alienación parental” para afectar la imagen de padre o la madre y niegan la convivencia para causar daño a la ex pareja, a pesar de que un juez haya autorizado estos encuentros.
Resaltó que en Puebla tienen detectados dos casos de un divorcio conflictivo y en uno de ellos el padre lleva más de siete años de no ver sus hijos por la negativa de la madre.
Malpica Olvera destacó que los menores de edad que se encuentran en medio del conflicto de divorcio enfrentan una serie de repercusiones en su formación personal.
Precisó que con el paso de los años los pequeños van creciendo con heridas emocionales y terminan siendo personas adultas inseguras, con depresión y ansiedad.
Agregó que estas situaciones en algunos de los casos resultan ser muy peligrosas porque generan pensamientos extremos que los llevan a atentar en contra de su vida.
“Siempre llevan a la depresión, hay casos de depresión muy graves que pueden acabar en algo muy lamentable. También ansiedad e inseguridad, son situaciones que se viven muy difíciles”
Consideró que la transformación del sistema judicial en el país genera un espacio para que los juzgadores comiencen a sensibilizarse y ponderar el bienestar de los menores que están envueltos en un divorcio conflictivo.
Así como los padres deben entender que más allá de la separación sentimental están obligados a garantizar el sano desarrollo de sus hijos y permitir la convivencia en un espacio seguro.
“Sí necesitamos hacer un llamado y presionar, y más ahora con el cambio del sistema judicial para que se atiendan los casos en los que se genera situaciones que los niños enfrentan daños psicológicos muy difíciles de revertir.









