El proceso electoral de 2024 se desarrolló en un contexto de confrontación extrema entre grupos criminales. La letalidad de los enfrentamientos violentos aumentó superando los registros de otros años en al menos 15 entidades federativas, lo que representa casi el 50% del territorio nacional.
La descomposición y conflicto violento al interior del cártel de Sinaloa hoy narcoterrorista, alteró su dinámica delictiva, los impactos y efectos se han percibido en todo el país afectando los sectores social, político y económico, además de obligar a las fuerzas armadas y cuerpos policiales de los tres órdenes de gobierno, a realizar intentos para recuperar las instituciones, el territorio, el orden y la paz social.
El Armed Conflict Location and Event Data (ACLED), es una iniciativa internacional para el análisis de datos sobre violencia empleando como indicadores, la letalidad del conflicto, peligro para los civiles, expansión geográfica y fragmentación de grupos armados; permite contar con un panorama sobre el comportamiento de generadores de violencia y es una de las visiones externas que impactan en la reputación de la marca país, generando reacciones en actores con influencia política y diplomática.
Para ACLED, el 34% de la población en México, estaría expuesta al octavo conflicto violento más letal del mundo que impacta en la vida de 37´989´821 personas, sería el segundo más peligroso para civiles, el decimoctavo con más expansión geográfica y el cuarto con mayor fragmentación de grupos armados internos. Estas cifras, explican posturas internacionales respecto a la percepción de riesgo que el país representa para socios estratégicos.
El cártel de Sinaloa opera en más de 50 países, tiene alianzas con mafias italianas, albanesas y balcánicas, el cártel Jalisco Nueva Generación (también narcoterrorista) ha diversificado sus operaciones y ambas organizaciones han infiltrado los tres órdenes de gobierno.
La delincuencia organizada mexicana en sus diversas expresiones ha mostrado capacidad de adaptación con manifestaciones violentas como respuesta a los intentos de enfrentarle, quien piense que el problema se está resolviendo, carece de visión estratégica de largo plazo, cualquier acción debe proyectarse para tener efectos sostenidos y perdurables sin temporalidad democrática.
El informe Serious and Organised Crime Threat Assessment 2025 (EU-SOCTA) de Europol, señala que más de 800 redes delictivas operan con estructuras similares a empresas multinacionales, combinan narcotráfico, trata de personas, cibercrimen, lavado de dinero y delitos ambientales utilizando plataformas tecnológicas y alianzas internacionales; México y sus cárteles forman parte de ese ecosistema delictivo global con presencia comprobada también en Europa, Asia, África y Oceanía.
En el año 2025 el crimen organizado no solo se trata de un problema de seguridad, es una amenaza estructural que lastima la democracia difuminando la delgada línea entre delincuencia y política, además corrupción e impunidad le han consolidado como un poder paralelo que forma parte del sistema político mexicano, de no ser enfrentado con toda la fuerza del Estado, el riesgo actual es su potencial para convertirse en gobierno.
“Los pactos sin la espada, no son sino palabras sin fuerza alguna para proteger al hombre” Thomas Hobbes.
EDUARDO VAZQUEZ ROSSAINZ, ES MÉDICO CIRUJANO Y DOCTOR EN ADMINISTRACIÓN PÚBLICA; ESPECIALIZADO EN INTELIGENCIA Y CONTRATERRORISMO, ES PROFESOR EN LA UDLAP DONDE IMPARTE LA MATERIA DE SEGURIDAD NACIONAL EN UN CONTEXTO GLOBAL.










