La brisa que acaricia los naranjos y el canto de los chicharras escondidas entre los árboles centenarios dan la bienvenida al visitante del Borgo Laudato Si’, un paraíso ecológico de 55 hectáreas en las Villas Pontificias de Castel Gandolfo.
El Borgo, con 35 hectáreas de jardines y 20 de terreno agrícola, no es solo un oasis verde, sino un verdadero centro de formación en ecología integral y fraternidad, como lo propone el magisterio del Papa. Aquí se cultiva más que plantas: se siembran valores, se promueve la cultura del cuidado y el respeto a la biodiversidad.
Allí, entre jardineros, guías y custodios, destacan tres rostros jóvenes y entusiastas, Porfirio, Sergio e Israel, seminaristas mexicanos que, con manos dispuestas al trabajo y corazones encendidos por la vocación, protagonizan una historia silenciosa de servicio.
De acuerdo a Vatican News, estos futuros sacerdotes representan el rostro joven de la Iglesia y un testimonio vivo de esperanza. Su entrega sencilla, en medio de olivares y senderos floridos, es una profunda alegría para quienes creen en el poder transformador del servicio y la fraternidad.
Durante el reciente período de descanso del Papa León XIV, colaboraron como voluntarios en este lugar que florece al ritmo de la visión ecológica del Papa Francisco. No hay campanas que marquen su jornada ni horarios rígidos: su día comienza cuando se les necesita, ya sea en la tierra al despuntar el alba o recibiendo a los grupos que visitan este «laboratorio viviente» de la encíclica Laudato si’.
Sergio Camarillo Gámez, de 27 años y de la Arquidiócesis de Puebla, lo describió como una escuela práctica del Evangelio: “Ayudamos en jardinería, en la limpieza de fuentes y en el recibimiento de los visitantes, entre otras tareas». Relató con gratitud el momento más significativo de su estancia, un acontecimiento que quedará grabado como una huella indeleble en su camino de preparación al sacerdocio: “Participar en la Misa con el Santo Padre ha sido un regalo de Dios».
“Es una experiencia única en mi formación”, comentó Porfirio Ramírez Méndez, de la Arquidiócesis de Huajuapan de León, Oaxaca.
Jesús Israel Aguirre Legaria, el más joven del grupo, con 24 años y de la Arquidiócesis de Huajuapan de León, Oaxaca, enmarca el verdadero sentido de su presencia en este lugar: “Es un regalo de Dios inmenso. Trabajar aquí implica muchas cosas: cuidar la creación, ayudar en las celebraciones, atender a los peregrinos… Es vivir la ecología integral que el Papa tanto nos pide”.
Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









