En general, la violencia vicaria es el daño emocional o psicológico infligido a una persona a través del sufrimiento de un ser querido. Es una forma de abuso indirecto donde el agresor busca herir a su víctima principal causando dolor a alguien cercano a ella, como sus hijos, familiares o amigos.
La violencia vicaria se da en la mayoría de los casos cuando el agresor utiliza a los niños de la víctima para causarle dolor y sufrimiento; en general, este tipo de violencia se manifiesta cuando un hombre ataca a los hijas o hijos de una madre con el objetivo de hacerle daño.
La psicóloga argentina Sonia Vaccaro, experta en victimología y violencia de género, fue quien en el año dos mil doce (2012), utilizó por primera vez el término violencia vicaria, definida como la “violencia que se ejerce sobre los hijos para herir a la mujer”, donde la especialista se inclinó por el adjetivo vicario, por su significado de secundario o sustituto.
Uno de los ejemplos más comunes de este tipo de violencia, es la falta de pago de una pensión alimenticia, ya que cuando un padre retira el apoyo a la madre busca también ocasionar un daño a los hijos, lo que evidentemente atenta contra los derechos de los infantes. En este tipo de situaciones el agresor sabe que la mujer aguanto muchos años la violencia por los hijos, y también sabe que es un punto débil para ella, por eso la puede amenazar constantemente con que le retirara la ayuda económica, e incluso, con que le quitara a los niños.
En el estado de Puebla, en el año 2022, el Congreso del Estado aprobó una reforma al artículo 284 bis del Código Penal del Estado, en donde se consideró a la violencia vicaria como una agravante del delito de violencia familiar; con ello, la pena se incrementará hasta un tercio cuando se cometa en contra de una niña, niño, o adolescente, cuando se use como instrumento para causar daño a la madre. También se aprobaron modificaciones al artículo 10 de la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.
Las citadas reformas legales representan un gran avance en esta constante lucha para erradicar la violencia contra las mujeres en sus diversas variantes. Es cierto, falta mucho por hacer, y el camino es largo aún, pero se debe reconocer que esto se traduce en un gran paso; desde mi óptica no solo debemos centrarnos en el aspecto legal, sino también en la parte psicológica.
*Magistrada Presidenta de la Asociación de Tribunales Electorales de la República Mexicana y del Tribunal Electoral del Estado de Puebla









