Ninguna civilización organizada ha prevalecido sin defenderse a si misma de agentes potencialmente disruptivos que comprometen su estabilidad y permanencia. El poder nacional entre otros factores, se debe a la capacidad de las naciones para alcanzar sus objetivos estratégicos por medios coercitivos, persuasivos o de atracción; industrializarse, desarrollar su potencial económico y científico o construir capacidades militares y civiles de seguridad interior o nacional que anticipen o neutralicen riesgos es una obligación irrenunciable.
En pleno siglo XXI, ningún país puede negarse a los desarrollos tecnológicos incluyendo la Inteligencia Artificial (IA) y todo lo que esta representa. En la interpretación que Yuval Noah Harari hace en su libro Nexus sobre “El Aprendiz de Brujo” de Wolfrang Von Goethe, se reflexiona sobre una lección clara y contundente para la humanidad: “Nunca invoques poderes que no puedas controlar”. En tal sentido, los diversos sistemas que actualmente funcionan con IA, abarcan un extenso catálogo de servicios y actividades alrededor del mundo, desde el transporte hasta la justicia, educación, medicina, economía, defensa, el internet de las cosas y muchas otras. La IA tiene un gran potencial para permitir desarrollo y bienestar, pero también puede convertirse en un riesgo que requiere de control y contención.
El primer Encuentro Global sobre Seguridad en la Inteligencia Artificial, se realizó el 1 y 2 de noviembre de 2023 en la mansión Bletchley Park, lugar histórico del Reino Unido, en el que Alan Turing, habría desencriptado las comunicaciones alemanas durante la segunda guerra mundial utilizando la primera computadora (Bombe) de la historia, inventada por un grupo de criptólogos y matemáticos británicos en la operación “Proyecto ULTRA”, en la que rompieron los códigos generados por la emblemática máquina Enigma. En esta reunión de 28 países (México ausente), se firmó la declaración sobre el peligro de la Inteligencia Artificial centrándose en: “Identificar riesgos de seguridad de la IA que son de interés común” y, “Desarrollar políticas para garantizar seguridad colaborando también con el sector privado”.
Nadie puede ignorar el uso dual de la IA, el riesgo no son los algoritmos sino quien logre dominarlos. La IA es la primera tecnología que decide y construye nuevas ideas, en las manos correctas estas capacidades pueden ser atractivas, por si misma puede producir arte y poesía o tomar decisiones durante una cirugía cardiovascular con el robot Davinci, también puede calcular la trayectoria de un misil balístico para neutralizar una amenaza en el espacio aéreo o diseñar una nueva vacuna para prevenir enfermedades, el límite podría ser infinito.
En poder de un adversario peligroso, la IA puede ser devastadora, siendo utilizada para desarrollar malware avanzado y explotar vulnerabilidades en sistemas informáticos, también puede generar desinformación para construir narrativas falsas y destruir reputación de organizaciones y personas; en el escenario de guerra, la IA tiene el potencial de interactuar con sistemas de armamento seleccionando de forma autónoma objetivos militares generando un complejo dilema ético sobre su uso.
Las organizaciones criminales trasnacionales, terroristas y actores no Estatales, han incrementado sus cibercapacidades con robustos algoritmos razón por la cual la IA y otros riesgos cibernéticos, ocupan un lugar prioritario en las agendas de seguridad nacional de los países.
En informes especializados, se reportan 45´000 millones de intentos de ataques cibernéticos afectando instituciones en México durante el primer semestre del 2025. En 95% de los casos, las agresiones digitales fueron desde el extranjero con sistemas automatizados por IA. Al no contar con una estrategia nacional de ciberseguridad sólida, el país está ausente en los foros globales, es blanco permanente de agresores cibernéticos y ante la falta de un marco legal sólido, la impunidad es casi del 100%.
Construir capacidades nacionales y una diplomacia digital con acuerdos multilaterales entre México y países líderes en ciberseguridad, es una necesidad inminente.










