La muerte de Carlos Martínez Hurtado el promotor todo poderoso del futbol mexicano de las décadas de los ochenta, los noventa y parte de este nuevo siglo NO precisamente lo convierte en leyenda, ya lo era, no una buena leyenda con buena reputación, pero si una leyenda urbana de la que todos hablaban y muy pocos conocían.
Después de que finco su cómo residencia el país vecino, en el bajo mundo del hampa futbolística se le conocía con el alias del ‘Señor de Miami’ o simplemente ‘Carlos Hurtado, siempre evitó utilizar el apellido paterno por temas familiares. Tuvo un inmenso poder, sin embargo, no era fan de dar entrevistas o sacarse fotos para ser protagonista.
Parece broma, pero hay más fotografías del “Mayo” Zambada y otros conocidos narcotraficantes en las redes sociales que, de Carlos Hurtado, aunque acostumbraba a codearse con los más poderosos de la familia futbolística. Era un encantador de serpientes, un extraordinario charlista, culto, para muchos un embaucador que era capaz de venderte a plazos la Torre Eiffel o el big ben, decían muchos directivos.

Intento jugar profesional y lo hacía bien pero no le alcanzo. Pero una su casona en Coyoacán reunía a su sequito de jugadores y entrenadores para jugar la cascarita. La foto que aquí comparto es de Carlos Hurtado en una de esas reuniones donde después se comía y degustaban buenos tequilas y whisky.
No fue mentira que en esas comidas y cascaras algunos técnicos antes de que fueran afamados sirvieron prácticamente como meseros y choferes del señor de Miami, buscando que les hiciera el favor de colocarlos.
Le gustaba blofear y mucho, aseguraba conocer y ser íntimo de todos los personajes políticos y deportivos importantes a nivel nacional e internacional, de algunos si lo fue, de otros solo en sus incontables sueños de soberbia y egolatría extrema. Ayudo a muchos, pero les jodio la carrera a muchísimos más, aunque a todos les acuño su frase favorita; ¡que Dios te bendiga!
Se jactaba de poder decidir a quién poner o a quién quitar de la presidencia de un equipo de futbol, del banco de entrenador y hasta del staff de analistas de alguno de los canales de televisión abierta o de paga. Y en verdad que quito a muchos y puso a varios, aunque no tantos como a los que siempre presumía.
La prensa incómoda
A mi querido y admirado Héctor Huerta lo detestaba más que a este servidor. Éramos de los pocos que denunciamos desde siempre sus oscuros y truculentos manejos en el futbol. Héctor aún conserva muchas horas de grabaciones donde Hurtado confiesa su modus operandi.
En múltiples ocasiones, Carlos Hurtado presionó a directores y dueños de medios para cerrarle las puertas a Héctor Huerta, al gran Miguel Ángel Ramírez de La Jornada, y a mí, a quien intentó sobornar más de una vez.
A Héctor, por su periodismo incómodo, lo corrieron de varios medios que cedieron ante la corrupción de este personaje. A quienes le estorbábamos, buscó vetarnos o despedirnos, ofreciendo dinero o información privilegiada a cambio.
Comenzó a construir su emporio de control del futbol mexicano en los años ochenta, al amparo de su compadre Billy Álvarez, con quien hizo una inmensa fortuna. Compraba jugadores en Sudamérica a precios bajos y aquí los revendía en millones, repartiendo las ganancias.
En una sola temporada, a finales de los ochenta, logró que Cruz Azul adquiriera, a través de él, dieciséis jugadores y un cuerpo técnico. Presumía haberle regalado a Billy Álvarez una mansión en Ixtapa-Zihuatanejo y departamentos en Estados Unidos. No se sabe si fue verdad o parte de su megalomanía, pero lo contaba cada vez que podía.
Modus operandi
“La estrategia es simple, a un equipo de sus cinco jugadores extranjeros, tráeles dos cracks, ellos serán tu tarjeta de recomendación. Trae a un jugador mediano, que por ahí te puede salir bueno, pero trae a dos troncos que así la siguiente temporada los tendrán que echar por malos y entonces les traeré otros dos para poder seguir facturando. Hay que darle continuidad al mercado” Solía contar con desfachatez, en algunas comidas.
Fue un adelantado a su tiempo en eso de involucrar a la prensa para subir de precio a sus jugadores y tirarles las contrataciones a sus enemigos. No había redes sociales, ni internet en aquellos tiempos. Entonces si estaba ofreciendo un jugador a algún equipo y quería subir el precio para ganar más. les pedía a sus amigos o empleados en los periódicos o en radio que publicaran que a ese mismo jugador lo querían otros equipos era mentira, pero le ayudaba a presionar al club comprador y subir la oferta para que no se lo “ganaran” y cerraran la operación rápido.
Los directivos caían en la trampa y compraban más caro. Obvio había una comisión para los colegas por “el apoyo”. Un modo muy similar al que hoy en redes sociales hacen los promotores sudamericanos con algunos colegas como Cesar Luis Merlo y otros. Han aparecido acusaciones y audios sobre el tema en diversas redes sociales, varias veces. Eso pasaba antes, pero con los periodicos. https://www.futboltotal.com.mx/otros-deportes/cesar-luis-merlo-es-un-corruptazo-trabaja-para-los-promotores-indica-periodista-regio/2025/03/#:~:text=%22C%C3%A9sar%20Luis%20Merlo%20es%20un,los%20promotores%22%2C%20indica%20periodista%20regio
Hurtado controlaba todas las contrataciones de jugadores nacionales y extranjeros de los equipos más importantes y ricos de las décadas pasadas. Por lo menos de los jugadores más importantes y caros, al resto de promotores les dejaba la pedacería, lo que sobraba, lo que dejaba poco dinero. Con el tiempo, los usaba de prestanombres para él NO aparecer.
Su poder llego a tal grado que controlaba incluso hasta a quien poner o quitar en la propia Federación Mexicana de Futbol. Pocos recuerdan que Carlos Hurtado, se propuso a sí mismo en Doña Fede para tomar el cargo de director de selecciones nacionales y se lo otorgaron.
Poder y control absoluto
Para aceptar el cargo, Hurtado anunció su “retiro” como promotor en el periódico Esto, de su compadre Mauricio Vázquez Ramos, con el apoyo de su amigo Carlos Trápaga (QEPD). Fue una farsa: duró apenas unas horas en el puesto, pues habría sido un escándalo que un promotor tomara control de la selección nacional.
Aunque renunció, continuó manejando el futbol desde las sombras, imponiendo entrenadores y jugadores para encarecer o devaluar cartas según su conveniencia.
Presumía que él había hecho campeones a varios clubes: Puebla, Necaxa, América, entre otros, porque —según decía— él armaba los equipos, elegía refuerzos y diseñaba hasta el sistema táctico.
Chivas y América
En el 2019 Chivas tuvo que emitir un comunicado para desmentir cualquier relación o injerencia del Carlos Hurtado en la decisión de contratar a Luis Fernando Tena como timonel del rebaño. Sin embargo, en los programas de la cadena ESPN, Mario Carrillo los puso en evidencia ya que reveló que había cenado con Hurtado, con Luis Fernando Tena y otros personajes cuatro días antes del cese de Tomas Boy, con las Chivas.
No era la primera vez que Carrillo evidenciaba el ‘modus operandi’ de Hurtado. En el 2011, reveló en el programa ‘Futbol Picante’ que en el 2008 le ofreció regresar al puesto de DT en el América porque justamente ya no le gustaba como estaba dirigiendo el equipo Luis Fernando Tena y que el promotor le dijo; “NO te van a pagar a ti (Carrillo), me van a pagar a mi (Hurtado). A ti te voy a dar un buen sueldo y buenos premios…”. El hoy analista aseguro en ese programa que NO aceptó la propuesta del promotor y le dijo que mejor se pusiera a dirigir él.
En el 2019, hice públicos por interés periodístico algunos fragmentos de audios, que me habían llegado vía anónima donde se escucha la voz de Carlos Hurtado dando instrucciones a Agustín Manzo, en ese entonces director deportivo del Cruz Azul.
Los audios
En esos audios que hoy volveré a compartir con ustedes podrán escuchar como Carlos Hurtado, esa “leyenda urbana” cobra vida, se vuelve real y habla con directores técnicos, ordena a directores deportivos compras, los salarios que deben estipularse, los métodos de pago e incluso se muestra magnánimo hasta regalando porcentajes de derechos federativos de cartas de jugadores a Billy Álvarez, presidente del Cruz Azul y se escucha como presume su amistad con JV (Jorge Vergara y el técnico Matías Almeyda).
En el audio 1 se escucha a Carlos Hurtado, con esa autosuficiencia característica, expresándose como si fuera un presidente o vicepresidente en funciones del equipo y hasta la Cooperativa. Da instrucciones textuales al entonces director deportivo, Agustín Manzo, sobre cómo tratar a otros representantes y es enfático: para ellos NO hay comisión alguna. Al resto los ve por debajo del hombro, a más de uno lo califica como un ‘pendejo’, en ese audio se refiere expresamente así de Mario Ordiales.
En este audio 2, se escucha como Hurtado afirma que a Billy le regaló primero el 25% (en teoría, sus derechos federativos) y unos meses después otro 25%, en compensación porque el colombiano Carlos Lizarazo, a quien negoció para Cruz Azul, fue un fracaso. Carlos incluso pide se le aumente el salario y se ofrece de tapete de Billy, si fuera necesario.
En este audio 3, escucharan como Manzo le pide asesoría a Hurtado sobre como pagar la deuda contraída de un jugador. Carlos sugiere le apliquen “la aburridora” y que retarden los pagos, pero NO tanto, para evitar una demanda en el TAS; además recomienda a Agustín Manzo sólo dar buenas noticias a Billy. Y lo que aseguró que pasaría con el jugador, sucedió tal cual.
En el audio 4, Hurtado presume la gran cercanía que tiene con Jorge Vergara y con Matías Almeyda, de quien dice que él lo vendió al Rebaño. Con Chivas, Hurtado intentó negociar a Rafael Baca y Antonio Pedroza, ambos de su propiedad, a cambio de Isacc Brizuela.
Con el tiempo Hurtado perdió credibilidad y se alejó a disfrutar de su fortuna viviendo en Miami. Las nuevas generaciones de promotores sudamericanos, que reparten fortunas entre los dirigentes le dieron la vuelta al negocio. La “leyenda urbana” como un día lo bautizo Billy Álvarez, murió como vivió, lejos de los reflectores y sin que nadie publicara las evidencias o los motivos de su fallecimiento llevándose así miles de secretos a la tumba, gracias a eso, muchos directivos, socios del promotor en su momento, hoy pueden respirar tranquilos.
“Dos pueden guardar un secreto, si uno de los dos está muerto.”
— Benjamin Franklin









