Algunos han vivido la mitad de su vida en un país en el que la violencia se ha normalizado, la generación Z ha sentido en carne propia también la falta de atención de los gobiernos actuales, carencias en los servicios públicos esenciales como la salud. Nunca en la historia del país, un gobierno había tenido tantos recursos para gastar y regresar tan poco a la sociedad.
Hoy México se ha convertido en una nación en la que hablar puede costar la vida, y no fueron los gobiernos anteriores, ha sido desde que la izquierda mexicana tomó el control del país que comenzaron los intentos de censura, mismos que se consumaron con la mayoría calificada que logró Morena y aliados con una sobrerrepresentación legislativa que entregó el Instituto Nacional Electoral (INE).
La censura en tiempos de la cuatro té se ha convertido en algunos casos en una sentencia de muerte: hace tres semanas un vendedor de helados, conocido como «Don Nico», fue asesinado por denunciar en sus redes sociales un bache, unos días después Bernardo Bravo, un líder productor de limones también fue ultimado; sin embargo, el evento que marcará un antes y un después es el de Carlos Alberto Manzo Rodríguez, alcalde de Uruapan, Michoacán.
En un evento con motivo del Día de Muertos fue asesinado por un menor de edad que fue abatido; sin embargo, su fallecimiento representa un golpe para todo el pueblo de México, pues era el único alcalde del país que enfrentó a la delincuencia de manera firme. Sus denuncias han sido silenciadas para siempre, de la peor manera, pero es como si lo hubieran hecho en contra de los habitantes del país que comparten el mismo sentir.
La generación Z surgió sin miedo, jóvenes de edades que oscilan entre 13 y 28 años. En sus símbolos refleja su edad: una bandera de «One Piece», la misma que ondeó cuando fue derrocado el gobierno de Nepal.
Estos jóvenes que levantaron la voz desde sus redes sociales han convocado a una marcha con la intención de solicitar la revocación de mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum el próximo 15 de noviembre, a la que se han unido médicos, campesinos, estudiantes e incluso se ha invitado a la clase política inconforme con el gobierno de Morena.
Es impensable que, teniendo a disposición más de 10 billones de pesos, los recortes en seguridad pública sean eje de la estrategia, a pesar de que es la base principal del desarrollo social, económico y político.









