Aprobamos el Presupuesto de Egresos 2026 y Puebla sale con fuerza: 119 mil 701.2 millones de pesos en gasto federalizado, 5 mil 745.1 millones más que el año pasado, 1.5 por ciento de crecimiento real. No son promesas: son recursos etiquetados que llegan a territorio.
¿De qué tamaño es el impulso?
— Fondo General de Participaciones: 48 mil 660 millones, +5.1 por ciento real.
— FAFEF: 4 mil 403.9 millones, +6 por ciento real.
— FORTAMUN: 6 mil 817.6 millones, +540 millones directos para municipios.
Eso se traduce en calles pavimentadas, luminarias que sí prenden, patrullas con gasolina, escuelas reparadas y medicinas en clínicas. Cosas concretas que cambian la vida diaria. Nada de fuegos artificiales: obra, servicios y seguridad en colonias y juntas auxiliares.
Esto no cayó del cielo. Es resultado de un trabajo en bloque: la bancada poblana de Morena–PT–PVEM, bajo la conducción del profesor Juan Antonio González, en coordinación con el gobernador Alejandro Armenta y con el respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Política con rumbo: gestión, técnica y oficio para traer más recursos a Puebla.
Y ahora lo obvio que algunos quieren esconder: la oposición votó en contra.
Sí, en contra del presupuesto que sostiene becas, pensiones, inversión social y obra municipal; en contra de un modelo que ha sacado a más de 13 millones de mexicanas y mexicanos de la pobreza. No presentaron una ruta mejor, no ofrecieron un solo mecanismo serio para recaudar más sin pegarle al bolsillo de la gente, ni una propuesta de redistribución con sentido de justicia. Puro ruido.
¿Por qué les molesta? Porque el dinero ya no pasa por las ventanillas del moche ni se reparte con «gestores» de fantasía. Se acabaron los diezmos. Los recursos van al municipio, a la escuela, al centro de salud, al programa social, sin intermediarios. Eso irrita a quienes convirtieron el presupuesto en botín político. Hoy el presupuesto se audita, se sigue y se exige. Así debe ser.
Que quede claro: presupuesto con visión humanista no es discurso; es método.
— Fortalece ingresos municipales (FORTAMUN) para seguridad y servicios.
— Refuerza las capacidades estatales (FAFEF) para obra y saneamiento financiero.
— Sostiene participaciones que estabilizan la planeación local y evitan parálisis.
La ruta es sencilla: unidad para traer más, transparencia para gastar mejor y territorio para que se note. Y ahí está la diferencia entre gritar y gobernar: unos se quedan en la grabadora; nosotros nos quedamos en la cuadra, con la gente, resolviendo.
A quienes votaron en contra les decimos: no se cansen de negar, el presupuesto se convertirá en calles nuevas, agua en la llave, alumbrado, patrullajes, medicinas y aulas dignas. Eso se ve. Y cuando las cosas se ven, la politiquería se cae sola.
Desde la Cámara de Diputados vamos a cuidar cada peso para Puebla. No venimos a administrar inercias, venimos a corregir el rumbo y a acelerar donde históricamente frenaban. 119 mil millones no son un eslogan: son el tamaño de nuestro compromiso.
Menos grilla, más obra.
Menos moches, más justicia.
Puebla avanza; la oposición estorba.
Foto de Cámara de Diputados
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