Erika Villavicencio-Ayub, investigadora de Salud Mental y Gestión Estratégica de Recursos Humanos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y directora para Latinoamérica en la consultoría DserOrganizacional, planteó la importancia de reducir decisiones impulsivas, controlar la ansiedad y asumir un mayor control sobre el futuro y las finanzas personales mediante la creación del “fondo de la tranquilidad”, el “presupuesto con propósito” y decisiones financieras basadas en la inteligencia emocional.
Durante un webinar organizado por la Asociación Mexicana de Afores (Amafore), Villavicencio-Ayub explicó que uno de los mecanismos para disminuir el estrés financiero es impulsar la educación y el conocimiento, herramientas que favorecen la resiliencia emocional y fortalecen la capacidad de las personas para manejar su dinero rumbo a un mejor futuro.
Advirtió que las mujeres son quienes enfrentan mayor estrés financiero: seis de cada diez lo experimentan, frente a tres de cada diez hombres, debido a factores como la brecha salarial y la menor presencia femenina en la formalidad laboral.
La especialista llamó a establecer propósitos financieros para 2026 que puedan activarse de inmediato, trabajar en metas cortas y significativas, aprovechar la automatización que ofrecen las Fintech y aplicar la regla “págate a ti primero”.
Señaló que el 30 por ciento de los mexicanos carece de dinero suficiente para cubrir sus gastos básicos y que solo el 39 por ciento considera tener capacidad para atender gastos futuros. Sin embargo, en materia de ahorro, persisten hábitos que afectan negativamente: el ahorro se concibe principalmente como un fondo de emergencia y no como una herramienta de inversión. En México, el ahorro formal es de apenas 30 por ciento, mientras que el 58 por ciento ahorra de manera informal, ya sea en tandas o incluso en garrafones de agua.
Villavicencio-Ayub destacó que los jóvenes pueden desarrollar metas financieras orientadas al bienestar mediante objetivos que impulsen sus sueños: desde ahorrar para viajar a Japón (etiquetando los fondos), hasta aprovechar la gamificación y la tecnología para gestionar sus finanzas, aprender a manejar riesgos controlados y valorar los costos de oportunidad.
Subrayó que es fundamental comprender que el consumismo merma el futuro, mientras que el ahorro y la inversión promueven bienestar. Esto es especialmente relevante para las generaciones adultas actuales, quienes enfrentan desafíos distintos a los mayores de 60 años, particularmente en temas de pensiones y jubilaciones.
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