No dijo mucho. Más bien dio muy poco. Casi nada, pues. En los meses de campaña electoral, previos a su reelección, y en los días previos y posteriores su toma de protesta, el actual presidente Donald Trump mencionó muy pocas veces el tema de Venezuela.
No obstante desde hace ya unos cuantos meses Venezuela está en la agenda de temas prioritarios de la política exterior de la Casa Blanca. De hecho parece ser el foco más importante de sus relaciones internacionales y del propio secretario del ramo, Marco Rubio. Solucionado -parcialmente el conflicto Hamas-Israel por la Franja de Gaza, y sin resolución clara para la guerra de Ucrania-Rusia, Venezuela cobra relevancia.
La dialéctica de los 3 miembros más duros del gabinete de Trump -Pete Hegseth, secretario de Defensa, J.D. Vance, Vicepresidente y Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional- se torna más beligerante en las últimas semanas. También la del propio Donald Trump que declaró hace poco “estamos yendo a por esos hijos de perra” en referencia al tráfico de estupefacientes (fentanilo y cocaína sobre todo) que llevan a cabo los miembros del Cártel de los Soles. De hecho la acusación de que el actual presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su mano derecha Diosdado Cabello son los líderes de este cártel de delincuencia organizada, sigue muy firme en las declaraciones del gabinete Trump.
¿Pero esta virulencia es interna o obedece a factores externos? Y si la presión es externa, habría 2 principales palancas. La primera es la insistencia de los cientos de miles de emigrantes venezolanos quienes -desde la llegada al poder de Hugo Chávez en 1999- se han asilado en Florida y en otros estados de la unión americana. Todos ellos votaron masivamente a Trump en las elecciones de noviembre 2024. Estará aprendiendo el mandatario norteamericano la lección que le dejó el ex presidente John Fitzgerald Kennedy (JFK) cuando ofreció apoyo logístico y aéreo a los expedicionarios anticastristas y lo retiró a última hora, dejándolos a merced de las ametralladoras castristas en Bahía de Cochinos (1961)?
Y la segunda es sin duda el petróleo, el precio del crudo. ¿Cuáles son las negociaciones para llegar a un acuerdo en cuanto a la posible exportación del hidrocarburo hacia los Estados Unidos?
Por cualquiera de los 2 motivos la posible invasión de Venezuela -apara atacar los téntaculos del narcotráfico en superficie pero, para derrocar al régimen de Maduro, en realidad- es posible y plausible. Paralelamente Nicolás Maduro no parece estar aceptando ningún exilio dorado-Turquía ya se ofreció- con inmunidad ante los largos brazos de la Corte Penal Internacional (CPI).
Por omisión o por acción, la segunda administración de Donald Trump puede quedar muy marcada por Venezuela,
Dr. Oscar Tendero García, catedrático de Historia y de Geopolítica internacional. Conferencista. Asesor.
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