En diversas regiones del mundo, millones de personas enfrentan situaciones de privación extrema: falta de acceso a alimentos, atención médica insuficiente, desplazamiento forzado, violencia y vulnerabilidad ante desastres naturales. Aunque la palabra crisis humanitaria suele asociarse con guerras o catástrofes de enormes proporciones, también existen realidades más cercanas que requieren atención urgente y que tienen impacto directo en nuestras comunidades.
Aunque México no ha sido declarado como país en crisis humanitaria generalizada por la ONU, las necesidades humanitarias aumentan en varias zonas, especialmente en contextos de violencia, desplazamientos y movimientos migratorios.
Desplazamientos forzados por violencia: En 2024, el número de personas desplazadas internamente a causa de la violencia se duplicó hasta aproximadamente 26 000 casos, afectando principalmente estados como Chiapas y otros territorios del sur y centro del país, según datos de observatorios especializados. Además, se estima que cerca de 390 000 personas vivían desplazadas internamente por violencia hacia finales de 2024, una de las cifras más altas del continente después de Colombia, Haití y Guatemala.
Solicitudes de asilo y migración: México figura entre los países con más solicitudes de asilo en la región, con cifras que han crecido de forma sostenida en los últimos años. Muchas de estas solicitudes provienen de personas huyendo de la violencia en sus países de origen, incluidas mujeres, niñas y niños, lo que refleja una necesidad ampliada de protección y asistencia humanitaria para personas en tránsito o búsqueda de refugio.
Atención humanitaria específica: Organizaciones como la Cruz Roja y la Media Luna Roja han registrado miles de atenciones a migrantes y desplazados; por ejemplo, solo en 2023 se reportaron más de 42 000 atenciones médicas a migrantes y personas afectadas, según informes de comités internacionales de ayuda.
Estas cifras evidencian que, aunque no se denomina oficialmente como una crisis humanitaria nacional, hay situaciones concretas que sí requieren respuestas urgentes de protección, asistencia y políticas públicas eficaces.
Al otro extremo del espectro, Venezuela es uno de los países de América Latina que más ha sido identificado con una crisis humanitaria prolongada.
Asistencia humanitaria en 2024: La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU informó que unos 3,5 millones de venezolanos recibieron algún tipo de ayuda humanitaria durante 2024, lo que representó cerca del 69 % de la meta de 5,1 millones de personas que se proponía atender. La asistencia incluyó apoyo en salud, seguridad alimentaria, agua y saneamiento, educación y protección, aunque estas cifras no significan que las necesidades básicas hayan sido completamente satisfechas.
Pobreza y necesidades persistentes: Informes independientes estiman que más de 14 millones de venezolanos enfrentan necesidades críticas en acceso a alimentos y medicamentos, y que más de 5 millones viven con inseguridad alimentaria severa debido al deterioro de los servicios públicos y la economía.
Migración masiva: Desde el inicio de la crisis, cerca de 7,9 millones de venezolanos han salido del país buscando protección y mejores condiciones de vida, lo que representa uno de los desplazamientos más grandes de la región en tiempos recientes.
Uno de los mayores riesgos es acostumbrarse. Cuando la violencia, el desplazamiento o la falta de servicios se vuelven parte del día a día, dejan de verse como una emergencia. Pero sus efectos siguen creciendo: niñas y niños que dejan la escuela, personas enfermas sin atención y comunidades enteras que pierden oportunidades.
Las crisis humanitarias no solo afectan a quienes las viven directamente. También presionan servicios públicos, generan tensiones sociales y amplían las desigualdades.
Las crisis humanitarias no siempre se declaran oficialmente, pero se sienten en la vida diaria. Reconocerlas a tiempo, atender sus causas y evitar que se vuelvan normales es clave para reducir su impacto.
Especialista en justicia electoral, Mujer Líder de las Américas








