En política, perder no siempre significa desaparecer. A veces significa aguantar. Raymundo Cuautli Martínez es un buen ejemplo de esa resistencia silenciosa que rara vez da titulares, pero que eventualmente cobra factura… a su favor.
Conviene recordarlo sin rodeos: Cuautli fue relegado cuando buscaba competir como candidato a la alcaldía de San Andrés Cholula por Morena. La candidatura se inclinó hacia Víctor Galeazzi, en una decisión interna que terminó saliendo cara. No solo se perdió la elección; se perdió en la mesa: impugnaciones, inconsistencias en la votación y una guerra jurídica que abrió la puerta al triunfo de la panista Guadalupe Cuautle, esposa de Edmundo Tlatehui, también exalcalde.
Ese episodio no fue menor. San Andrés entró en una espiral de desgaste político que frenó proyectos, polarizó actores y dejó claro que, cuando los partidos se despedazan por dentro, el municipio paga la cuenta. Morena se fracturó; el PAN capitalizó. Así de simple.
En ese contexto, Cuautli no se quedó en la banca. Desde la regiduría, especialmente al frente de la Comisión de Migración, hizo algo que pocos hacen cuando no les toca el reflector: trabajar el territorio. Construyó vínculos reales con grupos de migrantes cholultecas en Estados Unidos, articuló apoyos, mantuvo presencia y operación política constante. Datos duros: organización binacional, interlocución permanente y resultados tangibles para familias migrantes. En política social, eso pesa más que mil discursos.
Por eso no sorprende que hoy el gobernador Alejandro Armenta lo sume a la Secretaría de Bienestar. No es un premio de consolación; es una lectura estratégica. Bienestar es, hoy, el corazón de la operación política y social del estado. Quien entiende padrones, territorio y confianza ciudadana, entiende elecciones.
¿Puede Cuautli convertirse en una pieza clave rumbo a 2027? La pregunta no es descabellada. Morena necesitará recuperar San Andrés, un bastión que hoy controla el PAN, partido que atraviesa una división interna cada vez más evidente. Sin cohesión, sin narrativa y con liderazgos enfrentados, Acción Nacional ya no luce invencible en ese municipio.
Cuautli llega a Bienestar con algo que no se improvisa: memoria política, agravio procesado y estructura social probada. No es estridencia; es constancia. Si el proyecto del gobernador busca perfiles con arraigo y resultados —no solo con discursos—, su nombre empieza a sonar con lógica.
En política, el tiempo castiga a unos y acomoda a otros. A Raymundo Cuautli, por primera vez en años, parece estarle jugando del lado correcto. Y eso, en San Andrés Cholula, no es un dato menor.
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Foto de Hilda Ríos//Agencia Enfoque










