Definitivamente, el cine en México vive un gran momento, y prueba de ello es Soy Frankelda, una película que marca un antes y un después para la animación nacional. Recientemente, Netflix anunció la adquisición de este filme —el primer largometraje mexicano realizado completamente en stop-motion— para su estreno mundial en 2026.
Dirigida por los hermanos Arturo Ambriz y Roy Ambriz, con quienes platiqué cuando se estrenó en cines, esta película representa no solo un hito técnico —al ser la primera producción mexicana de animación en stop-motion—, sino también una victoria simbólica para un cine artesanal que durante mucho tiempo estuvo fuera del radar internacional. Recuerdo haberles dicho que llegarían muy lejos, incluso después de haber empeñado hasta su televisión para financiar este proyecto.
Lo que Netflix ha adquirido —más allá de una película— es un acto de fe en la sensibilidad, la paciencia y la visión de dos cineastas decididos a contar historias desde la independencia creativa. Soy Frankelda nació en Cinema Fantasma, estudio fundado por los propios Ambriz en la Ciudad de México, y surgió de la misma inquietud artística que los llevó a crear la serie Los Sustos Ocultos de Frankelda.
El stop-motion es una técnica que exige tiempo, precisión y una devoción casi monástica por cada detalle: desde los movimientos de los personajes hasta la textura de los escenarios. No se trata únicamente de animación, sino de esculpir el movimiento cuadro por cuadro, de dar vida a lo inanimado con paciencia y corazón. Soy Frankelda es la culminación de años de trabajo, convencimiento y esfuerzo independiente: una apuesta arriesgada en un país donde los incentivos y apoyos a la animación aún son escasos.
En una industria global dominada por grandes estudios con enormes presupuestos, el logro de los Ambriz es doble: han creado una obra con sello propio y han demostrado que México puede competir en una disciplina que tradicionalmente ha sido territorio de países como Francia, Estados Unidos o España.
La llegada de Soy Frankelda a Netflix no solo significa mayor visibilidad para la película, sino también un efecto multiplicador para todo el sector de animación nacional. Esta adquisición coloca a México en el mapa internacional del stop-motion y abre puertas para que más proyectos similares busquen financiamiento, alianzas o distribución global.
El hecho de que la película compita en los Premios Annie —considerados el máximo galardón de la animación a nivel mundial— o que haya sido reconocida por el ganador del Oscar Guillermo del Toro como un “hito en la animación stop-motion mexicana” refuerza su valor artístico y cultural en el contexto global. Además, los hermanos Ambriz han contado con la guía creativa de Del Toro, lo que subraya aún más la relevancia del proyecto.
Más allá de su impacto técnico, Soy Frankelda es también una historia profundamente mexicana en su espíritu: combina elementos del folclore, la imaginación y una narrativa que retoma la tradición de contar historias como acto de resistencia y creación.
Para los cineastas emergentes, el logro de los hermanos Ambriz es un faro. Les recuerda que, aunque la tecnología digital avanza a pasos agigantados, hay un valor insustituible en las manos que modelan, en los hilos que animan y en la visión que se atreve a soñar más allá de los límites impuestos.
Si no tuvieron la oportunidad de verla, aquí va la sinopsis: En el México del siglo XIX, Frankelda es una escritora talentosa cuyas historias oscuras suelen ser ignoradas y rechazadas. Obligada a reprimir su voz, se niega a rendirse, aunque muchos intentan silenciarla. Cuando se ve sumergida en su subconsciente, los monstruos que ella misma creó cobran vida. Guiada por Herneval, un príncipe atormentado atrapado entre sueños y pesadillas, deberá restablecer el equilibrio entre la ficción y la realidad antes de que ambos mundos se derrumben. Mientras tanto, el siniestro escritor Procustes y sus conspiradores planean tomar el control. A medida que Frankelda y Herneval se acercan, su vínculo se convierte tanto en fortaleza como en maldición. Para reescribir su destino, ella deberá enfrentarse a un amor que desafía la existencia y recuperar su poder como narradora antes de que las fuerzas oscuras consuman su imaginación.
Ficha técnica
Dirección: Arturo Ambriz, Roy Ambriz
Guion: Arturo Ambriz, Roy Ambriz
Producción: Arturo Ambriz, Roy Ambriz
Diseño de producción: Ana Coronilla, Bruce Zick
Dirección de animación: Beto Petiches
Dirección de fotografía: Irene Melis, Fernanda G. Manzur
Música original: Kevin Smithers
Elenco: Mireya Mendoza, Arturo Mercado Jr., Luis Leonardo Suárez
Si no la han visto, se están perdiendo un gran trabajo hecho por mexicanos, como tú y como yo, que se aventaron al agua y llegaron a buen puerto. El final es una verdadera joya; además, en los créditos hay un desfile de imágenes muy atractivo para quienes disfrutamos el detrás de cámaras, pues podemos apreciar cómo se hizo la magia de la película. Sin duda, es un gran trabajo. ¡Muchas felicidades a todo el equipo de Soy Frankelda!

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