Desde 2024, México dejó de ser una democracia para convertirse en una autocracia electoral, pero, ¿qué implica este término?
Primero es preciso hacer una reflexión sobre si el proyecto de la izquierda política era lo que realmente esperaban los mexicanos, y estoy segura de que la respuesta es no, porque creyeron en utopías basadas en promesas poco alcanzables como que la gasolina costaría 10 pesos.
Pues bien, los malos resultados que estamos viendo en seguridad, salud e infraestructura básica es posible que continúen y que los problemas se hagan cada vez más graves y profundos, ¿ por qué lo digo? Porque será casi imposible que esos pésimos gobiernos dejen el poder.
La sentencia proviene del Instituto sueco V-Dem, quien asegura que nuestro país dejó de ser una democracia para convertirse en una autocracia electoral, lo que significa que es un régimen híbrido en el que existen elecciones multipartidistas, pero el gobierno en turno manipula el proceso para mantenerse, limitando la competencia justa, libertades civiles y controles institucionales.
«El giro autocrático se produjo tras la elección en 2018 de Andrés Manuel López Obrador. Morena controla actualmente el Poder Ejecutivo y tiene mayoría en el Poder Legislativo. Impulsó una reforma para introducir elecciones generales para el Poder Judicial politizando así los tribunales», cita el reporte.
Si quienes en 2018 eligieron el proyecto obradorista por la promesa de una mayor democracia, se equivocaron, pues fue todo lo contrario. La destrucción la vemos en el desmantelamiento de la República, con una reforma judicial que ni siquiera alcanzó los votos en las «urnas» que representaran una decisión ciudadana.
Hoy, el país se encuentra en una encrucijada, pues será cada vez más difícil tener elecciones libres y hacer cambios profundos en el sistema político de México.









