En Te Di Ojos y Miraste las Tinieblas, Irene Solà teje una telaraña de historias, informadas por la tradición oral catalana para construir las fauces del infierno en una casa, donde una familia de mujeres observa, espera y acecha. Publicada originalmente en 2023 en catalán y traducida al español por Concha Cardeñoso Sáenz de Miera, la novela se volvió un clásico instantáneo dentro de la ficción contemporánea. Solà posee la habilidad de construir un mundo en el que la incredulidad pierde todo su poder: y una mujer que pacta su vida con el diablo existe en la misma realidad que la guerra y la hambruna.
La narrativa está presentada de una forma cíclica: comenzando en la misma habitación donde el libro termina, y transcurriendo a lo largo de un solo día. Las mujeres de la casa esperan la muerte de Bernadeta, que yace en su lecho soñando y recordando. Dentro de este insólito día, Solà construye la historia entera de la familia de las mujeres que habitan este espacio (desde la vida o en la muerte), comenzando con la matriarca, Joana, quien decidió hacer un pacto con el diablo al pedirle que le consiguiera un marido que fuera un heredero y un “hombre completo”. El diablo le entrega un marido cazador de lobos, heredero, pero a quien le falta el dedo meñique del pie. Joana encolerizada, maldice al diablo y a consecuencia es castigada por este. Sin embargo, las desgracias (o maldiciones) que persiguen a esta familia generación tras generación pueden ser tanto rencores del demonio como castigos divinos por su rechazo a Dios. Dentro de esta dicotomía del bien y el mal es donde existe esta historia: a través de generaciones de mujeres comenzando en la época medieval que temen ir al infierno tanto como desean carnalmente el calor de este.
Y es esta división entre el bien y el mal lo que lleva la narrativa en círculos que parecen descender cada vez más a las cavernas del infierno: con las mujeres existiendo en una casa que está maldita por ellas mismas, por sus fantasmas, sus deseos, y sus anhelos nunca cumplidos y siempre arrebatados. Lo que el libro demuestra de cierta manera, es que el bien a veces puede ser punzante y castigante, mientras que el mal puede ser reconfortante y familiar: el lenguaje empleado por Solà es rico en sustancia y escatológico sin medida al mismo tiempo. Tradicionalista y poético, crudo y ácido. Demostrando los matices que existen dentro de esta familia maldita por el tiempo, por la espera, y por la violencia de la soledad y el amor.
Es difícil hablar de la trama de este libro sin echar a perder las sorpresas y vueltas que se encuentran en las esquinas de cada párrafo, casi escondidas hasta que están mirando al lector a la cara y haciéndolo confrontarlas, pero lo que pudo decir es que me sentí envuelta por un mar de historias folclóricas que causaban escalofríos, asco, y lástima, dentro de una prosa evocativa que me impedía dejar de leer el libro. Definitivamente, Solà tiene un calibre de voz literaria deslumbrante, a pesar de las tinieblas.
Bibliografía:
Solà, Irene. Te di ojos y miraste las tinieblas. Anagrama Narrativas hispánicas. 2023.










