La crisis de desaparecidos en México se ha convertido en una tragedia para nuestro país y han tenido que ser organismos internacionales como Naciones Unidas (ONU), quien ha evidenciado las fallas del Gobierno de Morena, al compararla con crímenes de lesa humanidad .
Por su puesto, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, no sólo minimizó la declaración sino que la rechazó, acusando que el informe tenía «otra orientación y otros motivos».
El pasado 2 de abril, el Comité contra Desapariciones Forzadas de la ONU presentó un documento con la intención de llevar con carácter urgente a la consideración de la Asamblea General, la situación de desapariciones en el país.
Actualmente hay más de 4 mil 500 fosas clandestinas donde se han encontrado más de 6 mil 200 cuerpos y 4 mil 600 restos humanos, además de que existen cerca de 72 mil personas sin identificar, hasta inicios de 2026.
La crisis que padece el país por causa de las políticas implementadas desde el Gobierno de la República, en lugar de ser combatida, ha sido minimizada, ya que, en muchas ocasiones se ha acusado subregistro de los datos, con la intención de disminuir las cifras reales que son realmente escandalosas.
De hecho, los gobiernos de Morena han recurrido a la omisión de datos, pues al menos 10 mil 720 nombres fueron borrados del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) entre agosto de 2023 y marzo de 2024, quedando 94 mil 291 personas desaparecidas y ya no poco más de 111 mil que hubo en el mes señalado de 2023.
A la fecha, las cifras oficiales reconocen más de 130 mil desapariciones en el país, no obstante, Colectivos de búsqueda y organizaciones civiles han rechazado los números presentados por el gobierno sobre personas víctimas de este delito en México y han acusado una falta de participación de las familias en la construcción del diagnóstico oficial.
Independientemente de la cifra, que por desgracia tiende a ser más alta, los gobiernos de los países tienen como principal misión garantizar la seguridad, seguido de la soberanía y la gobernabilidad, por lo que vale la pena hacer una reflexión acerca de si las autoridades actuales no pueden realizar el trabajo para lo que fueron votadas, entonces, no hay razón para continuar con la misma opción política.









