Hay partidos que se ganan con goles… y otros con saliva, maña, café cargado y juntas eternas donde nadie sabe quién manda, pero todos quieren levantar la copa. Así llega México 86, una película que nos recuerda que el futbol no solo se juega en la cancha: también se disputa en los pasillos del poder, entre llamadas incómodas, promesas imposibles y uno que otro “milagrito” muy mexicano.
Porque sí, queridos lectores del confesionario, mientras creemos que un Mundial se decide en penales, resulta que detrás hay verdaderos campeonatos de burocracia olímpica. Y justo ahí entra Martín de la Torre, interpretado por Diego Luna, quien demuestra que en este país el ingenio siempre juega de delantero.
La cinta, dirigida por Gabriel Ripstein, mezcla humor, tensión y esa deliciosa sensación de “esto no puede estar pasando… pero seguramente sí pasó”. Porque, aceptémoslo, México tiene un talento especial para organizar eventos históricos mientras todo parece a punto de incendiarse cinco minutos antes.
Y es que conseguir un Mundial no era cualquier cosa. Había que convencer a la FIFA, competir contra Estados Unidos y, sobre todo, sobrevivir al deporte extremo favorito de muchos funcionarios: aventarse la bolita sin quedar fuera de la nómina. Todo esto acompañado por las actuaciones de Karla Souza y Daniel Giménez Cacho, quienes aportan carácter, ritmo y ese sabor a intriga política con toque chilango que tanto se disfruta.
Lo mejor de México 86 es que no intenta contar únicamente una historia de futbol. Habla de ambición, orgullo nacional y de ese momento en que alguien decide romper las reglas porque quedarse sentado simplemente no era opción. Aquí las tarjetas rojas no salen por faltas en el área… salen por jugarle al sistema.
Y mientras veía el avance pensé: si organizar un cumpleaños infantil ya parece final de UEFA Champions League Final… imagínense organizar un Mundial entero con políticos, egos internacionales y funcionarios sudando más que los jugadores.
Netflix apuesta fuerte con esta producción que huele a nostalgia, picardía mexicana y caos perfectamente organizado. De esos proyectos donde uno termina diciendo: “No sé si sentir orgullo… o pedir VAR”.
Así que preparen las botanas, la playera de la selección y la fe en los milagros administrativos, porque México 86 llega este 5 de junio a Netflix. Y todo indica que el verdadero partido estará fuera del estadio.
Ficha técnica
Director: Gabriel Ripstein
Elenco: Diego Luna, Karla Souza, Daniel Giménez Cacho, Álvaro Guerrero, Memo Villegas, Juan Pablo Fernández
Guion: Daniel Krauze, Gabriel Ripstein
Productor ejecutivo: Diego Luna
Productores: Sidonie Dumas, Nicolas Atlan, Christian Gabela
Director de fotografía: Emiliano Villanueva
Diseño de producción: Mónica Chirinos
Diseño de vestuario: Adela Cortázar
Edición: Miguel Musálem
Música original: Camilo Lara
Compañía productora: Gaumont
Del TikTok al brincadero: la nueva obsesión de vivir lo que vemos en redes
Hubo una época en la que los niños salían a jugar porque sí. Hoy, primero hay que grabarlo, subirlo, ponerle audio viral… y después brincar. Así entendió perfectamente el juego Inflalandia Quack México, un parque inflable que decidió dejar de pelearse con las redes sociales para convertirlas en parte del espectáculo.
Tuve la oportunidad de visitar sus instalaciones y la experiencia fue muy positiva: ambiente familiar, seguridad y diversión para todos. Y sí, no es solo para niños… cualquiera termina participando.
Seamos honestos: TikTok ya no es solo una app… es prácticamente un estilo de vida. Ahí descubrimos recetas, canciones, tendencias, chismes, bailes y hasta personas que se vuelven famosas por caerse con dignidad. Por eso no sorprende que ahora existan espacios diseñados para brincar, reír y, claro, generar contenido.
Lo interesante de Inflalandia es que entendió algo que muchas marcas aún no comprenden: las nuevas generaciones no quieren ser espectadoras… quieren ser protagonistas. Aquí, el visitante no solo va a divertirse; va a crear contenido, participar en dinámicas y sentirse parte del show. En pocas palabras: si no hubo video en TikTok, probablemente nunca pasó.
Entre patitos gigantes, frases virales y una comunidad digital en crecimiento, el concepto convierte el famoso “scroll infinito” en una experiencia física donde todos terminan sudando, grabando y riéndose al mismo tiempo. Y sí, aunque uno jure que solo acompañará a los niños, termina brincando como si el acta de nacimiento fuera editable.
La campaña “Pato pa’ todos” confirma que hoy el entretenimiento ya no se consume sentado. Ahora se vive, se comparte y se convierte en tendencia. Porque en estos tiempos, el verdadero éxito no es llenar un lugar… es lograr que todos quieran subirlo a sus historias.
Y mientras algunos todavía creen que las redes sociales alejan a las personas, resulta que ahora también las hacen brincar juntas. Qué tiempos tan raros… y tan divertidos.
Síguelos en sus redes sociales y conoce más de este concepto y de su famoso embajador, Pato.
La columna de esta semana ha terminado. Pueden ir en paz.
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