Una nueva investigación científica reveló que la población de aves en Estados Unidos no solo está disminuyendo, sino que lo hace a un ritmo cada vez más acelerado, especialmente en zonas con agricultura intensiva. Las reducciones generales, medidas entre 1987 y 2021, fueron más pronunciadas en regiones cálidas y con mayores incrementos de temperatura, lo que sugiere que el cambio climático podría estar influyendo en este fenómeno.
El estudio, publicado en la revista Science, muestra una correlación entre la agricultura intensiva y el aumento de temperatura, aunque no establece una relación causal directa. Sin embargo, se suma a la creciente evidencia de que las aves —consideradas uno de los grupos animales mejor monitoreados del planeta y un indicador clave de la salud ambiental— atraviesan una situación crítica.
La investigación se basó en el Estudio de Aves Reproductoras de Norteamérica, un proyecto de monitoreo encabezado parcialmente por el Servicio Geológico de Estados Unidos. Los observadores contabilizan aves en rutas designadas de aproximadamente 40 kilómetros. Para este análisis se utilizaron mil 33 rutas con registros anuales, incluyendo 261 especies.
En 1987, cada ruta registraba en promedio 2 mil 34 aves. Para 2017, la cifra se redujo en 304 aves por ruta, lo que representa una disminución del 15 %. Las pérdidas más severas se detectaron en Florida, Texas, Luisiana y Arizona. En términos generales, estas reducciones se asociaron con zonas cálidas y, en menor medida, con regiones que experimentaron un aumento significativo de temperatura en las últimas tres décadas.
Además, los investigadores detectaron que el declive se está acelerando con el paso del tiempo. En promedio, cada ruta perdió una cuarta parte de ave adicional por año respecto al periodo anterior. Aunque el cambio parece pequeño, el efecto acumulativo puede crecer rápidamente, explicó François Leroy, investigador en Macroecología de la Universidad Estatal de Ohio y autor principal del estudio.
Al analizar y mapear las tasas de disminución, el equipo identificó puntos críticos de aceleración en California, el Medio Oeste y la región del Atlántico Medio. “Nos sorprendió bastante observar esos patrones”, señaló Leroy. Posteriormente, los científicos profundizaron en el análisis mediante modelos estadísticos que evaluaron factores como el uso de fertilizantes, pesticidas y la superficie agrícola. El resultado fue contundente: cualquier indicador de intensidad agrícola aparecía consistentemente como el mejor predictor de la aceleración del declive.
En 2023, un estudio sobre aves europeas llegó a conclusiones similares. Esa investigación determinó que la intensificación agrícola —particularmente el uso de pesticidas y fertilizantes— era el principal factor detrás de la disminución poblacional, sobre todo en especies que se alimentan de invertebrados como insectos.
No obstante, las aves enfrentan múltiples amenazas adicionales. Entre ellas, la depredación por gatos, los choques contra ventanas durante las migraciones y la pérdida de hábitat. A esto se suma el impacto del cambio climático sobre los insectos, las aves y la alteración de los ciclos naturales.

Periodista y catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.








