Temporada de Huracanes es una novela de la escritora mexicana Fernanda Melchor. Originalmente publicada en español en 2017, ha sido traducida al inglés, alemán y francés durante los últimos años debido a su éxito comercial y literario. La novela comienza con la presentación de un asesinato: muy a la Crónica de una muerte anunciada. La víctima en este caso es la bruja del pueblo ficcional llamado La Matosa, un lugar caracterizado con los elementos reales de los pueblos y zonas rurales del estado de Veracruz. La aparición del cadáver desata una serie de recuentos por parte de personajes involucrados (ya sea de manera directa o indirecta) en el crimen: con un capítulo por cada personaje, en el que se exploran a fondo las motivaciones, miedos y el odio de cada uno de ellos y su relación con la bruja.
Estructuralmente, la novela es impresionante. La habilidad de Melchor al conectar historias de personajes que están más relacionados entre sí que con el asesinato en una narrativa que surge a causa de este, es algo admirable. La formulación de las relaciones interpersonales de los narradores demuestra a lo largo de la novela el peso de la bruja en esta comunidad: la irrevocable sombra que deja su muerte, y la inherente subversión del orden social a consecuencia de este caos. La bruja que resulta tener una identidad mucho más complicada de lo que se presenta en un inicio termina siendo una figura omnipresente: responsable de tragedias, dolor y una vez más, caos incluso después de su muerte.
Aunque por el aspecto técnico y literario Melchor logra producir una obra digna del reconocimiento que ha recibido, debo decir que la novela cae de manera súbita en fetichización de la miseria. En un intento de demostrar la “realidad” de las sociedades rurales mexicanas, ahogadas por la violencia, el crimen organizado y el abandono por parte del Estado, Melchor termina creando una novela que parece turismo de la miseria: extrapolando situaciones reales como el abuso sexual, las violaciones, el crimen organizado, tráfico de drogas, el incesto, entre otras, hasta un punto que hace que la novela se lea como un periódico amarillista o de nota roja: con repeticiónes de índole literario que acaban pareciendo más los encabezados de un pasquín. Al apenas abordar estas temáticas de manera crítica y sólo tocarlas por la superficie, las crudas y morbosas descripciones de la violencia se vuelven sensacionalistas.
Existe una falta de reflexividad debido a que los personajes se convierten únicamente en vehículos para escandalizar: exacerbar el sufrimiento, sin una profundidad real más allá de ser cáscaras sobre las cuales se puede proyectar cualquier tipo de tragedia. Este fue mi mayor problema con la novela: que, a pesar de cargar con una riqueza lingüística por medio de la lengua vernácula mexicana, parecía no decirme nada más que ¡VIOLENCIA VIOLENCIA VIOLENCIA! en cada párrafo. De esta misma manera, el personaje de la bruja termina siendo enteramente un estereotipo sin fondo ni complejidades, un cliché total en el cual se utiliza el cuerpo queer como un florete para encarnar la supuesta perversidad de su existencia: creando una narrativa predecible, decepcionante y que, una vez más, se preocupa por sensacionalizar en lugar de encarnar.
Bibliografía:
Melchor, Fernanda. Hurricane Season. New Directions Publishing, 2020.









