Puebla se posicionó entre las trece entidades con mejores indicadores de paz y seguridad del país, de acuerdo con el Índice de Paz México (IPM) 2026, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz, aunque descendió tres lugares respecto a la medición anterior.
El informe ubicó a Yucatán, Chiapas, Tlaxcala, Durango y Campeche como las cinco entidades con mejores niveles de paz en el país.
Según el análisis, el ajuste en la posición de Puebla estaría relacionado con un incremento en la cultura de la denuncia, factor que influye directamente en algunos indicadores de seguridad y percepción de violencia.
Entre los componentes evaluados, la entidad registró una calificación de mil 829 en homicidios, mil 878 en delitos de delincuencia organizada, 3 mil 13 en delitos con violencia y mil 868 en ilícitos cometidos con armas de fuego.
El estudio también destacó una evolución estable de Puebla durante el periodo 2015-2025, con una tendencia sostenida de mejora en indicadores relacionados con seguridad pública y convivencia social.
Sin embargo, el informe identificó contrastes a nivel municipal. Entre los datos señalados destaca el caso de San Martín Texmelucan, que registró una tasa de 41.3 homicidios por cada 100 mil habitantes, con 57 casos reportados, ubicándose entre los municipios con mayores niveles de violencia homicida del país.
A nivel nacional, el Índice de Paz México reportó una mejora de 5.1 por ciento en 2025, el avance más significativo de la última década y el sexto año consecutivo con resultados positivos.
La presidenta Claudia Sheinbaum presentó recientemente los resultados del estudio y destacó que el país mantiene una recuperación sostenida tras el periodo de deterioro registrado entre 2015 y 2018.
En cuanto al impacto económico, el informe estimó que la violencia representó para Puebla un costo aproximado de 175 mil 700 millones de pesos, equivalente a 25 mil 500 pesos por habitante, cifra inferior al promedio nacional.
Este indicador contempla gastos asociados a delitos, atención institucional, pérdidas económicas y efectos sociales derivados de la violencia.
Foto de Diego Alducin/Agencia Enfoque
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