Las marcas automotrices chinas podrían anunciar nuevas inversiones en México durante 2027, aprovechando la capacidad instalada que actualmente permanece subutilizada tanto en territorio mexicano como en Canadá, señaló Guido Vildozo, director asociado de S&P Global.
El especialista explicó que la disponibilidad de plantas automotrices ociosas se ha convertido en una de las principales vías para que las empresas chinas amplíen su presencia en Norteamérica.
Detalló que el precio promedio de un vehículo chino ronda los 18 mil dólares, mientras que en otros mercados los costos oscilan entre 20 mil y 30 mil dólares, una ventaja competitiva que se complementa con el desarrollo de software integrado en sus unidades.
Vildozo advirtió que la evolución del conflicto en Irán podría impactar de manera importante a la industria automotriz mundial. Señaló que, si la crisis se prolonga durante el resto del año, el precio del petróleo podría alcanzar hasta 200 dólares por barril en el tercer trimestre y mantenerse entre 150 y 160 dólares durante 2027.
Indicó que un incremento de esta magnitud generaría presiones inflacionarias y modificaría significativamente las perspectivas económicas globales.
“El golpe más duro aún está por venir”, alertó el especialista, al señalar que las reservas energéticas disponibles a nivel mundial son limitadas para enfrentar una crisis prolongada.
En este contexto, estimó que el mercado global de vehículos podría reducirse de los 91 millones de unidades proyectadas inicialmente a cerca de 89.4 millones.
No obstante, destacó que la expansión de las armadoras chinas ha evitado una caída mayor, gracias a su crecimiento en mercados de Sudamérica, África y el sur de Asia.
Asimismo, señaló que fabricantes tradicionales como Toyota, General Motors y Volkswagen enfrentan una creciente presión competitiva derivada del avance de las marcas chinas en diversos mercados internacionales.
El analista recordó que, pese a la recuperación registrada tras la pandemia, las ventas globales de automóviles aún no logran superar los niveles observados en 2019.
Entre los factores que limitan el crecimiento de la industria mencionó la escasez de chips avanzados utilizados en los vehículos, debido a que los fabricantes de semiconductores priorizan actualmente la producción de componentes destinados a la inteligencia artificial, donde los márgenes de rentabilidad son mayores.
También advirtió sobre la falta de metales como paladio y platino, esenciales para la fabricación de catalizadores, situación que se agravó por previsiones erróneas sobre una adopción más acelerada de vehículos eléctricos.
Finalmente, afirmó que las automotrices chinas están desplazando progresivamente a fabricantes japoneses en diversos mercados internacionales, un fenómeno que calificó como inédito en los últimos 10 a 15 años.
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