Antes de que termine el año, los procesos electorales federal y estatal habrán comenzado en Puebla. El calendario viene con prisas y no es una exageración.
Las altas calificaciones ciudadanas que mantienen en el país la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y, en Puebla, el gobernador Alejandro Armenta, serán factores que jugarán a favor de todos los candidatos del Movimiento Regeneración Nacional (Morena).
Dos encuestas publicadas recientemente colocan al mandatario poblano por encima de la media nacional, con números superiores, en promedio, al 60 por ciento de aprobación ciudadana.
En tanto, la presidenta de México, también en promedio, cuenta con el respaldo de siete de cada 10 ciudadanos.
En el caso de Puebla, a un año y medio de la llegada de Armenta a la gubernatura, se mantiene su bono democrático y permanece la fuerza con la que ganó la elección, al convertirse en el candidato más votado, en términos porcentuales, en la historia de nuestra entidad.
Consulta Mitofsky, de Roy Campos, ubica al gobernador Armenta con una aprobación ciudadana de 56.4 por ciento, cifra que lo coloca por encima del promedio nacional y “manteniendo una tendencia positiva en su evaluación estatal”.
En tanto, el ranking de CE Research (Campaigns & Elections) correspondiente a julio reportó el afianzamiento de Armenta en el quinto lugar nacional de desempeño de gobernadores, con 65 por ciento de aprobación; además, es el mandatario de Morena mejor evaluado y el primer lugar entre los gobernadores de ese partido.
La conclusión es sencilla: cualquier candidato o candidata morenista que aspire a ganar alguna de las 217 alcaldías, los 26 distritos locales o los 16 federales, tendrá un activo inmejorable en el trabajo, resultados y desempeño de Armenta.
Alejandro Armenta no estará en las boletas, ni Claudia Sheinbaum.
Pero vaya que serán un impulso determinante.









